Carmen González Huguet

Se han encontrado 14 pensamientos de Carmen González Huguet

Construyo Esta Apretada Geometría...

Construyo esta apretada geometría,
esta sonora cárcel, este abrigo
donde congelo el tiempo y su castigo
y salvo este espejismo que me guía.

Libre y tenaz como una red vacía,
abarca lo que callo y lo que digo,
lo poco que ahora sé, lo que persigo,
lo que viví contigo cada día.

Aire sólo me queda. En este viaje
escribí mis palabras en la arena,
aré en el mar, creí en cada sirena,

viví confiada al viento y al oleaje
con mi voz en tu boca hecha cautiva
por jazmines y estrellas de saliva.

Carmen González Huguet

Yo No Olvido Tu Sangre, Ni Tu Herida,

Ni todo lo que en odio te sofoca.
Mi voz te busca y la mirada toca
La tristeza patente y la escondida.

Tu cicatriz en la memoria ardida
Aún sangra triste y mi piedad invoca,
Y tu dolor fatal no desemboca:
Llanto en el pecho, piedra contenida.

Espina en cada flor, sangriento rito,
Colibrí degollado, inaccesible
Tumba sin cruz, ni nombre en ella escrito,

¿quién te dictó destino tan terrible:
abandonarte a la heredad del grito
y a este vano correr tras lo imposible?

Carmen González Huguet

Árbol de Fuego (delonix Regia)

Gota a gota en tu sangre, gota a gota
el sol desciende en silenciosa herida,
como si en el costado, abierta, ardida,
la luz vertieras por la vena rota.

Dolor que no se extingue, flor que brota
en la frente del cielo, espina hundida,
cauterio que deja detenida
la brasa de la flor que no se agota.

Te veo arder en tu tenaz hoguera,
encendiendo la tarde silencioso,
indiferente a la tormenta fiera.

Restañas con tus ramas, amoroso,
la moribunda fe de la quimera
que halló, en tu rama fiel, dicha y reposo.

Carmen González Huguet

La Lluvia Te Bendice Y La Mañana

Se alza de ti con sucesivo aliento.
Bebo la antigua magia y el acento,
Patria de la sonrisa y la manzana.

De tu verdor provengo y me alimento,
Del alba y de su risa de campana.
Es más dulce la música lejana
Que acerca a mi heredad la voz del viento.

En el recuerdo palpa la cadena
De la nostalgia el hijo verdadero
Y vuelve a tu remoto y fiel estío

Sigue cautiva y quieta tu sirena
En fuente donde el corazón viajero
La conoció al nacer: era el rocío.

Carmen González Huguet

Ausencia

Cúbreme, amor, el cielo de la boca...
Rafael Alberti

AIRE SÓLO, FERVOR QUE CALLO Y DIGO...

Aire sólo, fervor que callo y digo,
palabra que te nombra y te delata,
que te eleva en su vuelo o te maniata:
en mi boca te encierro o te prodigo.

Te dejo a la intemperie o al abrigo,
te guardo en ventisquero o en fogata.
Pródiga, codiciosa catarata,
vas en mi labio como fiel testigo

de todo lo que en él pones y eres,
de todo lo que en él tu sed convoca
y de lo que en su amor beber quisieres.

Silencia esta ebriedad que el labio aloca
y con el agua en que dichoso mueres
cúbreme, amor, el cielo de la boca.

Carmen González Huguet

Explora Mis Panales, Mi Recinto...

Explora mis panales, mi recinto
secreto donde oculta miel destila.
El tiempo su madeja fiel deshila
confiado a los fervores del instinto.

Bebe el beso que el dulce labio afila,
devora la epidermis del jacinto:
el deseo saciado, nunca extinto,
desde tu tersa torre me vigila.

Tus manos, tu mirada, tu dulzura
desbordan en el vértigo del fuego
donde en olvido la razón se quema.

Coróneme el rocío y su luz pura
en el instante eterno en que me entrego
doblando su fervor en su diadema.

Carmen González Huguet

Flor de San Sebastián (catleya Skinneri)

Abre tu corazón al aire, al cielo,
a la luz que tu dulce cáliz moja,
a la mejilla que el rubor sonroja,
a la brisa de audaz y abierto vuelo;

Al paso de la vida con su celo;
a la dicha, al dolor, a la congoja;
al devenir que entrega y que despoja;
a la brasa, a la pena, al gozo, al hielo.

Abre tu corazón, flor apacible,
corone tu violeta cada trino
y engalane la altura perecible.

En el dibujo de tu labio fino
hay un mensaje anónimo y legible
escrito con un beso cristalino.

Carmen González Huguet

¿y Si Vino Y Se Fue? ¿si Ya Ha Venido...

¿Y si vino y se fue? ¿Si ya ha venido
y en vano espera mi ansiedad despierta?
¿Y si acaso ha llegado hasta mi puerta
y la encontró cerrada y ha partido?

¿Si ha deshecho el camino ya vencido
-la fuerza desmayada, la fe muerta-
y a retomar la ruta el pie no acierta,
ni el ojo al horizonte recorrido?

Yo sigo aquí, por la esperanza atada,
y en vano espero ver la carabela
bajar el ancla en la tranquila rada.

E inquieto, el corazón se me rebela
porque no alcanza la ilusión amada
a volver con los remos y la vela.

Carmen González Huguet

La Amante Ii

Dicen,suspiran,nombran,llaman,cantan.
Arrullanoseagitan,iracundas,
dannombrealmundoyalnombrarlocrean
larealidadferozdesuquimera.

Tútemarchas.Tevas,perosequedan
tusmanosenmiser,mereconocen
comodulceextensióndelascaricias.

Soysuya.Meposeen,merecorren,
mesabenpartedesupiel.Mebesan.

Yomesumerjoenellasymesiento
hundidaenunacarnetransparente
másdensaquelamar,másperdurable
quelarocatenazdelasdistancias.

Mealimentalasedesaaguaenfuga
queentretusdedostejesyderramas.

Ebriaestoy,massedienta.Túlosabes,
túqueinaugurasestasedagritos
conqueensilenciobebodetucuerpo.

Damemássed,damemássed.Abreva
contusilenciomiansiedadabierta.

Tengolapielcuarteadasinelagua
quenacedelasfuentesdetusdedos.

Sumergeelmanantial,cavaesepozo,
siembraenmícontugestosedyagua,
riegalaera,alfin.Dametuslabios.
Laspalabras,jamás.Damelosbesos.
Déjamequetebebaaborbotones.

Mañanaséquehadevenireldía
yconéleldesiertosinmemoria.

Mañanamedarás,enelsilencio,
potestaddemedirelinfortunio
conlafaltainfinitadetusmanos.

Mañana...
Perohoy,siémbrametoda
deansiedades,deseos,luces,sombras,
demiradasfurtivas,ecos,risas,
decuartosdefendidoscontraelmundo
yabiertosalosmaresinteriores
deunaternuraoscura,indescifrable.

Ahoraven,yahógameentuboca.
Déjameagonizarbajoladicha.
Bajotulluviatiendemivacío
ysumergeenmisojostumirada.

Ciegaestoysimeasomoaluniverso
sinlaluzquemeotorgantuspupilas.

Viviréenlasorillasdetusbesos
exiladaenlanochesinfronteras.
Siemprealbordedeti.Siemprealaorilla,
siemprealmargen,apenasenlaplaya,
mojandoconlapuntademisdedos
lasedquedetuespumameatormenta.

Carmen González Huguet

Presencia

Lengua del mal, guijarro de la muerte...
Sara de Ibáñez


BRASA EN LA LLAGA, SAL EN CADA HERIDA...

Brasa en la llaga, sal en cada herida,
sombra en el sol, carámbano en el fuego,
río de luz que fluye en ojo ciego,
brújula encandilada y confundida.

Vas en mis venas como va la vida
en el ardor oculto que trasiego
y afirmas en mi pecho lo que niego
con la voz traicionada y malherida.

Vas en esta palabra renacido
con una decisión de ser tan fuerte
capaz de hacer arder hasta el olvido.

Y yo, que renunciara a retenerte,
me abandono en el cauce de tu oído,
lengua del mal, guijarro de la muerte.

Carmen González Huguet

No Me Mueve, Mi Amor, Para Quererte...

No me mueve, mi amor, para quererte
la dicha dulce con que me has mentido,
ni la fecunda gracia que has vertido
en mi piel, sin llegar a merecerte.

El ojo no ha logrado conocerte,
ni el beso alcanza a asir todo el sentido,
ni la voz dice todo lo vivido,
ni consigo explicarte ni entenderte.

La luz que brilla al fondo en tu mirada
es la estrella que arde y que me mueve
a cruzar esta ausencia desolada.

Y es la fe que sostiene el lazo leve
adonde la pasión inconfesada
se te resbala, amor, y se te llueve.

Carmen González Huguet

Tierra

...no se alcanza
a volver con los remos y la vela
al puerto en que dejamos la esperanza.
Miguel Ángel Asturias


DEL RUMOR DE TUS MANOS ME ALIMENTO...

Del rumor de tus manos me alimento
y mi hoguera renuevo en lluvia fría.
Surge de ti fluyente geometría:
venero de la luz, cálido acento.

El seno de la vela que hincha el viento
para partir a la aventura un día,
y tu tierra en su quieta geografía,
trazada en gozo exacto y fiel tormento.

Se abre el ojo a la flor de la belleza
que se desata con fervor de río
y se instala a soñar en tu cabeza.

Por tu perpetuo, floreciente estío
cruza la tarde donde, libre y presa,
la luz corre desnuda por el río.

Carmen González Huguet

Me Devora La Boca Que Me Besa...

Me devora la boca que me besa,
me erosiona la voz que me acaricia
y me da vida la tenaz sevicia
de tu labio trocado en fiel pavesa.

Me asesina la mano que confiesa
lo que la voz no eleva a la caricia
me edifica tu labio y su codicia
que dilapida su lujuria aviesa.

Me reta y me sostiene tu locura,
me desalienta tu vivir sensato,
me desarma y cautiva tu ternura,

y en este canto preso que desato
se me enamoran alma, mente y boca
del mordiente clavel que las desboca.

Carmen González Huguet

Palabra de Diosa

I
Mi delicada flor se abre.
Tu luz penetra:
Gozo.

II
Soy la aguja,
tú el hilo:
Borda.

III
Éste es mi cuerpo.
Éste
el río de mi sangre.
Te envuelvo en él, sumerges
tu propio río oculto.

Naces de nuevo,
sales hacia el mundo.

En mí
crece la dicha.

IV
Todo sale de mí.
Doy a luz a este mundo
y cada día mi vientre
pare de nuevo al Universo.

En mí la vida tiene
cauce y manantial.

Todo hasta mí regresa.
Todo vuelve
al descanso final entre mis huesos.

Y sin embargo,
desafío a la muerte cada día.

El mundo enttero cabe en mi vagina.

Todo penetra en mi ser, todo fecunda
mi cuerpo.

Yo soy la tierra,
la materia, la luz,
soy la energía.

Estoy en cada uno de tus nervios,
debajo de tu lengua
y en tus dedos.

En todo lo que fluye de tus manos.

Soy la piel y el polvo de tus pasos.
Tu mirada.

No te podrás librar de mí:
Yo soy tu sombra.
La otra que te mira en el espejo.
Tu próxima enemiga.
Tu amante más oscura.
Soy tu hija, tu madre, los latidos
de la sangre meciéndote la vida.

Soy plenitud, vacío.
silencio, voz y eco.

Soy el significado que te llena,
palabra.

Sonido que te eleva
y consagra.

Soy tuya, soy ajena, soy de nadie:
Tu propia imagen soy,
tu propia esencia.

Mírame bien,
reconóceme:
soy tú mismo.

V
De ti vengo:
Gota en el mar.

Tu semilla llevaba
implícitas
mi raíz y mi flor.

De mi vienes:
soy el mar en que nadas,
pez indómito.

Hoy que al fin
navegas por mis venas
soy fruta henchida,
manantial, cauce, estero
donde la vida fluye
su viaje interminable.

Ven,
naufraga conmigo
una,
y otra,
y otra vez,
hasta anegar al mundo.

VI

Los vocablos se encuentran
y se besan:
nace el sentido,
la poesía sonríe.

Tus labios y los míos
se encuentran,
dialogan:
la dicha llaga
cuerpo y alma.

Esta palabra alada, ahora,
¿te besa?

VII
Cada vez que camino,
mis caderas mecen
la cuna del mundo.

VIII

Nueve lunas
tejiéndote en mi vientre.

Y tú toda la vida
queriendo regresar.

IX

Esta palabra soy: Contiene
todo mi ser.

Plena y colmada
rebosante de mí,
me derrama en tu boca.

Cuando dices mi nombre
te beso en cada sílaba, tus labios
besan mi carne, me recorren,
penetran en mi oído, me poseen.

Toda soy
una extensión quemada por tu voz.

X

Tu imagen
tu reflejo
tu sombra:

El reverso de ti: moneda,
palabra.

La tierra que va
debajo de tus pasos.

El aire que respiras
y te besa
por dentro y por fuera.

El agua que te moja,
te rodea,
penetras,
te bebe.

Si yo muero,
tú mueres.

Si tú mueres,
yo muero.

¿Cómo pretendes sobrevivir
cada vez que me matas?

Sin mí no hay vida.

Y si a pesar de todo sobrevives,
pobre de ti.

Huérfano definitivo.
Palabra sin sentido.
Eco sin voz.
Ausencia sin olvido.
Silencio sin sonido.
Órbita ciega.
Fuego sin luz.
Noche sin término.
Tiempo inexorable
exilio sin otro objeto que la muerte.

Sin mí no hay salvación.

XI

El deseo tiene garfios de hierro,
dedos de mar
raíces.

Con ellos se aferra a la carne
como el árbol al borde del abismo.

En él la vida afirma
su inquebrantable voluntad
de no cesar.

Sigue lloviendo, entonces,
incontenible
como el huracán más olvidado
como la tormenta más ciega
que habita
en el fondo de la gota de rocío.

Sigue lloviendo, amor,
sin pausa,
hasta que entienda el mundo.

XII

Redondo es este anillo.

Redonda mi cintura
rebosante mi vida.

Redonda la órbita que tejo en el camino.

Redondo
el Universo que te contiene
y pueblas.

Ven, planeta.
Por una vez, conviértete en satélite dichoso.

Ven, por fin:
Gira conmigo
hasta la dicha.

Carmen González Huguet