Diana Bellesi

Se han encontrado 3 pensamientos de Diana Bellesi

Ellos abandonan el hogar

Estaba previsto 
que nos arrobaríamos con flores desde las /
terrazas.
Los niños, 
tocadas las cabezas con sombreros de brujo. Boas /
de humo
el lenguaje capaz de configurarlos. 
Dar el Salto. 
Desde el jardín de la casa paterna corroído por la /
humedad y el abandono
donde crecimos. Amadores de los oscuros follajes y /
los helechos
en putrefacción, intactos en la memoria. Uno a uno /
descubrimos
que era necesario el incendio interior permanente 
frente al espejismo del amor y las colinas en /
sombra.
Los niños, 
ataviado de todas las errancias el corazón: 
-que vísperas de horror y ensueño, 
que catástrofe nos dieron para continuarla 

Diana Bellesi

He construido un jardín...

He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola /
compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.
 
Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.
 
Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero. 

Diana Bellesi

Aun cuando el fulgor...

Aun cuando el fulgor 
de la azucena tiemble 
en los confines 
del universo, ella es 
y yo soy en la mirada 
Ser en la mirada 
me condena 
 
 
a la desdicha 
de la no significancia 
 
 
Despertar y ver mi vida 
pasada sin darme cuenta 
-dijo en un sollozo. Se 
 
 
de que habla. Acunar sabiendo 
no hay consuelo. Es 
sabiduría aceptar 
este dolor y que duela 
menos No asirse 
a escenas congeladas 
 
 
y poder amar 
a los que vienen, 
poder homenajearnos 
a nosotros mismos 
hacia el misterio 
en un río en cuyas aguas 
no se remontan 
ni se paran. Que hay 
 
 
en el porvenir 
sino esta tarea: 
dejar ir a los que se ama, 
dejarse ir. Verlos 
caminar hacia el umbral 
de la puerta de salida 
y saber que nuestra sombra 
 
 
se perfila allí 
No perder la noción 
de la belleza 
a quien el vacío ataca 
 
 
Es la bondad su borde 
 
 
su memoria. Que es 
bondad Algo que se hace 
en el corazón por horror 
de lo otro. Algo que une 
lo desunido y da así 
a la individualidad 
que perece sentido 
en la entereza que nombra 
De mis hermanos 
 
 
antiguos retomo en mi 
su presencia sobre la tierra 
Enlazada a las formas vivas 
que conozco y enlazada 
a los ojos de humanos 
cuya mirada alza 
el mundo que reconozco 
propio. No es esta 
la tarea del otoño 
 
 
Hallar sentido 
a la disolución amando 
las formas que vendrán 
Darse a lo oscuro cuando aun 
somos de la luz 
Pasado el cenit 
del verano incansable 
sonar de las cigarras 
que reclaman sino 
su perpetuidad 

Diana Bellesi