Dulce María Loynaz
La Duda
Era buena la Vida:
Había rosas.
Unos minutos antes me había sonreído un niño...
Pasó volando y me rozó la frente.
No sé por dónde vino
ni por dónde se perdió luego pálida y ligera...
No recuerdo la fecha.
No sabría decir de qué color era ni de qué forma;
no sabría, de veras, decir nada.
Pasó volando... Había muchas rosas...
Y era buena la Vida todavía...
Muchas cosas me dieron en el mundo, solo es mia la pura soledad.
Dulce María LoynazEspejismo Tú Eres Un Espejismo En Mi Vía.tú Eres Una Mentira de Aguay Sombra En El Desierto. Te Mira
POEMA LXIEn el valle profundo de mis tristezas, tú te alzasinconmovible y silencioso como una columna de oro.Eres de la raza del sol: moreno, ardiente y olorosoa resinas silvestres.Eres de la raza del sol, y a sol me huele tu carne quemada,tu cabello tibio, tu boca oscura y caliente aún como brasa recién apagada por el viento.Hombre del sol, sujétame con tus brazos fuertes,muérdeme con tus dientes de fiera joven, arranca mis tristezas y mis orgullos, arrástralos entre el polvo de tus pies despóticos.¡Y enséñame de una vez -ya que no lo sé todavía-a vivir o a morir entre tus garras!
POEMA CI La criatura de isla paréceme, no sé por qué, una criatura distinta. Más leve, más sutil, más sensitiva.Si es flor, no la sujeta la raíz; si es pájaro, su cuerpo deja un hueco en el viento; si es niño, juega a veces con un petrel, con una nube...La criatura de isla trasciende siempre al mar que la rodea y al que no la rodea.Va al mar, viene del mar y mares pequeñitos se amansan en su pecho, duermen a su calor como palomas.Los ríos de la isla son más ligeros que los otros ríos. Las piedras de la isla parece que van a salir volando...Ella es toda de aire y de agua fina. Un recuerdo de sal, de horizontes perdidos, la traspasa en cada ola, y una espuma de barco naufragado le ciñe la cintura, le estremece la yema de las alas...Tierra firme llamaban los antiguos a todo lo que no fuera isla. La isla es, pues, lo menos firme, lo menos tierra de la Tierra.
CRIATURA DE ISLARodeada de mar por todas partes,soy isla asida al tallo de los vientos...Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:Puedo volar o hundirme... Puedo, a veces,morder mi cola en signo de Infinito.Soy tierra desgajándome... Hay momentosen que él me ciega y me acobarda,en que el agua es la muerte donde floto...Pero abierta a mareas y a ciclones,hinco en el mar raíz roto.Crezco del mar y muero de él... Me alzo¡para volverme en nudos desatados...!¡Me come un mar batido por las alasde arcángeles sin cielo, naufragados!
POEMA LXI En el valle profundo de mis tristezas, tú te alzasinconmovible y silencioso como una columna de oro.Eres de la raza del sol: moreno, ardiente y olorosoa resinas silvestres.Eres de la raza del sol, y a sol me huele tu carne quemada,tu cabello tibio, tu boca oscura y caliente aún como brasa recién apagada por el viento.Hombre del sol, sujétame con tus brazos fuertes,muérdeme con tus dientes de fiera joven, arranca mis tristezas y mis orgullos, arrástralos entre el polvo de tus pies despóticos.¡Y enséñame de una vez -ya que no lo sé todavía-a vivir o a morir entre tus garras!
SIEMPRE , AMOR Siempre, amor:Por arriba del besoque fué comida de gusanosy de la rosa que se pudre,cada mañana azul,en la caja del muerto.Por arriba mil lunas de este hilode baba que en el suelodejó el molusco pálido;por arriba del pan mezclado con ceniza,de la mano crispada junto al hierro.Siempre,amor... Más allá de toda fuga,de toda hiel, de todo pensamiento;más allá de los hombresy de la distancia y del tiempo.Siempre, amor:En la hora en que el cuerpose libra de su sombra... Y en la horaen que la sombra va chupando el cuerpo...Siempre, amor... (¡Y estas dos palabras naúfragas,entre alma y piel clavadas contra el viento!)
POEMA LVIIIEstoy doblada sobre tu recuerdo como la mujer que viesta tarde lavando en el río.Horas y horas de rodillas, doblada por la cintura sobreeste río negro de tu ausencia.
CREACIÓNY primero era el agua:Un agua ronca,sin respirar de peces, sin orillasque la apretaran...Era el agua primero,sobre un mundo naciendo de la mano de Dios...Era el aguaTodaviala tierra no asomaba entre las olas,todavia la tierrasólo era un fango blando y tembloroso...No había flor de lunas ni racimosde islas... En el vientredel agua joven se gestaban continentes...¡Amanecer del mundo, despertardel mundo!¡Qué apagar de fuegos últimos¡¡Qué mar en llamas bajo el cielo negro¡Era primero el agua.
POEMA LVIINo te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
El beso que no te di se me ha vuelto estrella dentro... ¡Quién lo pudiera tornar -y en tu boca...- otra vez beso!.
Dulce María LoynazRosas
En mi jardín hay rosas:
Yo no te quiero dar las rosas
que mañana...
mañana no tendrás.
En mi jardín hay pájaros
con cantos de cristal:
No te los doy,
que tienen alas para volar ...
En mi jardín abejas
labran fino panal:
¡Dulzura de un minuto...
no te la quiero dar!
Para ti lo infinito o nada;
lo inmortal o esta muda tristeza
que no comprenderás ...
La tristeza sin nombre de no tener que dar
a quien lleva en la frente algo de eternidad ...
Deja, deja el jardín...
No toques el rosal:
las cosas que se mueren
no se deben tocar.
Yo no sé de árbol fuerte más fuerte que su alma...
Dulce María LoynazPoema Lviiiestoy Doblada Sobre Tu Recuerdo Como La Mujer Que Viesta Tarde Lavando En El Río.horas Y
CREACIÓNY primero era el agua:Un agua ronca,sin respirar de peces, sin orillasque la apretaran...Era el agua primero,sobre un mundo naciendo de la mano de Dios...Era el aguaTodaviala tierra no asomaba entre las olas,todavia la tierrasólo era un fango blando y tembloroso...No había flor de lunas ni racimosde islas... En el vientredel agua joven se gestaban continentes...¡Amanecer del mundo, despertardel mundo!¡Qué apagar de fuegos últimos¡¡Qué mar en llamas bajo el cielo negro¡Era primero el agua.
POEMA LVIINo te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
Miro siempre al sol que se va porque no sé qué algo mío se lleva.
Dulce María LoynazQuién pudiera como el río, ser fugitivo y eterno.
Dulce María LoynazDivagación
Si yo no hubiera sido....
¿qué sería en mi lugar?
¿Más lirios o más rosas?
0 chorros de agua
o gris de serranía
o pedazos de niebla
o mudas rocas...
De alguna de esas cosas, la más fría
me viene al corazón que las añora.
Si yo no hubiera sido,
el alma mía repartida
pondría en cada cosa una chispa de amor...
Nubes habría
más que otras nubes lentas...
(¡la nube que podría haber sido!...)
¿En el sitio, en la hora de qué árbol estoy,
de qué armonía más asequible y útil?
Esta sombra tan lejana parece que no es mía.
Me siento extraída en mi ropaje
y rota en las aguas,
en la monotonía del viento sobre el mar,
en la paz honda del campo,
en el sopor del mediodía!...
¡Quién me volviera a la raíz remota
sin luz, sin fin, sin término y sin vía!
Poema Xxvii
Miro siempre al sol que se va
porque no sé qué algo mío se lleva.
Dulzura del olvido como un rocío leve cayendo en la tiniebla...
Dulce María LoynazSiempre, amor... (¡Y estas dos palabras naúfragas, entre alma y piel clavadas contra el viento!).
Dulce María LoynazAmor Es...
Amar la gracia delicada
del cisne azul y de la rosa rosa;
amar la luz del alba
y la de las estrellas que se abren
y la de las sonrisas que se alargan...
Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua
y la dulzura de la fruta
y la dulzura de las almas dulces....
Amar lo amable, no es amor:
Amor es ponerse de almohada
para el cansancio de cada día;
es ponerse de sol vivo
en el ansia de la semilla ciega
que perdió el rumbo de la luz,
aprisionada por su tierra,
vencida por su misma tierra...
Amor es desenredar marañas
de caminos en la tiniebla:
¡Amor es ser camino y ser escala!
Amor es este amar lo que nos duele,
lo que nos sangra bien adentro...
Es entrarse en la entraña de la noche
y adivinarle la estrella en germen...
¡La esperanza de la estrella!...
Amor es amar desde la raíz negra.
Amor es perdonar;
y lo que es más que perdonar,
es comprender...
Amor es apretarse a la cruz,
y clavarse a la cruz,
y morir y resucitar ...
¡Amor es resucitar!
Poema Lxien El Valle Profundo de Mis Tristezas, Tú Te Alzasinconmovible Y Silencioso Como Una Column
POEMA CI La criatura de isla paréceme, no sé por qué, una criatura distinta. Más leve, más sutil, más sensitiva.Si es flor, no la sujeta la raíz; si es pájaro, su cuerpo deja un hueco en el viento; si es niño, juega a veces con un petrel, con una nube...La criatura de isla trasciende siempre al mar que la rodea y al que no la rodea.Va al mar, viene del mar y mares pequeñitos se amansan en su pecho, duermen a su calor como palomas.Los ríos de la isla son más ligeros que los otros ríos. Las piedras de la isla parece que van a salir volando...Ella es toda de aire y de agua fina. Un recuerdo de sal, de horizontes perdidos, la traspasa en cada ola, y una espuma de barco naufragado le ciñe la cintura, le estremece la yema de las alas...Tierra firme llamaban los antiguos a todo lo que no fuera isla. La isla es, pues, lo menos firme, lo menos tierra de la Tierra.
CRIATURA DE ISLARodeada de mar por todas partes,soy isla asida al tallo de los vientos...Nadie escucha mi voz, si rezo o grito:Puedo volar o hundirme... Puedo, a veces,morder mi cola en signo de Infinito.Soy tierra desgajándome... Hay momentosen que él me ciega y me acobarda,en que el agua es la muerte donde floto...Pero abierta a mareas y a ciclones,hinco en el mar raíz roto.Crezco del mar y muero de él... Me alzo¡para volverme en nudos desatados...!¡Me come un mar batido por las alasde arcángeles sin cielo, naufragados!
POEMA LXI En el valle profundo de mis tristezas, tú te alzasinconmovible y silencioso como una columna de oro.Eres de la raza del sol: moreno, ardiente y olorosoa resinas silvestres.Eres de la raza del sol, y a sol me huele tu carne quemada,tu cabello tibio, tu boca oscura y caliente aún como brasa recién apagada por el viento.Hombre del sol, sujétame con tus brazos fuertes,muérdeme con tus dientes de fiera joven, arranca mis tristezas y mis orgullos, arrástralos entre el polvo de tus pies despóticos.¡Y enséñame de una vez -ya que no lo sé todavía-a vivir o a morir entre tus garras!
SIEMPRE , AMOR Siempre, amor:Por arriba del besoque fué comida de gusanosy de la rosa que se pudre,cada mañana azul,en la caja del muerto.Por arriba mil lunas de este hilode baba que en el suelodejó el molusco pálido;por arriba del pan mezclado con ceniza,de la mano crispada junto al hierro.Siempre,amor... Más allá de toda fuga,de toda hiel, de todo pensamiento;más allá de los hombresy de la distancia y del tiempo.Siempre, amor:En la hora en que el cuerpose libra de su sombra... Y en la horaen que la sombra va chupando el cuerpo...Siempre, amor... (¡Y estas dos palabras naúfragas,entre alma y piel clavadas contra el viento!)
POEMA LVIIIEstoy doblada sobre tu recuerdo como la mujer que viesta tarde lavando en el río.Horas y horas de rodillas, doblada por la cintura sobreeste río negro de tu ausencia.
CREACIÓNY primero era el agua:Un agua ronca,sin respirar de peces, sin orillasque la apretaran...Era el agua primero,sobre un mundo naciendo de la mano de Dios...Era el aguaTodaviala tierra no asomaba entre las olas,todavia la tierrasólo era un fango blando y tembloroso...No había flor de lunas ni racimosde islas... En el vientredel agua joven se gestaban continentes...¡Amanecer del mundo, despertardel mundo!¡Qué apagar de fuegos últimos¡¡Qué mar en llamas bajo el cielo negro¡Era primero el agua.
POEMA LVIINo te nombro; pero estás en mí como la música en la garganta del ruiseñor aunque no esté cantando.
Agua Escondida
Tú eres el agua oscura
que mana por dentro de la roca.
Tú eres el agua oscura y entrañable
que va corriendo bajo la tierra,
ignorada del sol,
de la sed de los que rastrean la tierra,
de los que ruedan por la tierra.
Tú eres agua virgen sin destino y sin nombre
geográfico; tú eres la frescura intocada,
el trémulo secreto de frescura, el júbilo secreto
de esta frescura mía que tú eres, de esta agua
honda que tú has sido siempre,
sin alcanzar a ser más nada que eso;
agua negra, sin nombre...
¡Y apretada, apretada contra mí!