Emily Dickinson
Odría Estar Más Sola
Podría estar más sola sin mi soledad,
tan habituada estoy a mi destino,
tal vez la otra paz,
podría interrumpir la oscuridad
y llenar el pequeño cuarto,
demasiado exiguo en su medida
para contener el sacramento de él,
no estoy habituada a la esperanza,
podría entrometerse en su dulce ostentación,
violar el lugar ordenado para el sufrimiento,
sería más fácil fallecer con la tierra a la vista,
que conquistar mi azul península,
perecer de deleite.
Versión de L.S.
En Mi Jardín Avanza Un Pájaro
En mi jardín avanza un pájaro
sobre una rueda con rayos -
de música persistente
como un molino vagabundo -
jamás se demora
sobre la rosa madura -
prueba sin posarse
elogia al partir,
cuando probó todos los sabores -
su cabriolé mágico
va a remolinear en lontananzas -
entonces me acerco a mi perro,
y los dos nos preguntamos
si nuestra visión fue real -
o si habríamos soñado el jardín
y esas curiosidades -
¡pero él, por ser más lógico,
señala a mis torpes ojos -
las vibrantes flores!
¡Sutil respuesta!
Versión de Silvina Ocampo
En Mi Flor Me He Escondido
En mi flor me he escondido
para que, si en el pecho me llevases,
sin sospecharlo tú también allí estuviera...
Y sabrán lo demás sólo los ángeles.
En mi flor me he escondido
para que, al deslizarme de tu vaso,
tú, sin saberlo, sientas
casi la soledad que te he dejado.
Versión de L.S.
Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Emily DickinsonQue Yo Siempre Amé
Que yo siempre amé
yo te traigo la prueba
que hasta que amé
yo nunca viví -bastante-
que yo amaré siempre
te lo discutiré
que amor es vida
y vida inmortalidad
esto -si lo dudas- querido,
entonces yo no tengo
nada que mostrar
salvo el calvario
Versión de Silvina Ocampo
Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie.
Emily DickinsonSelección
De las almas creadas
supe escoger la mía.
Cuando parta el espíritu
y se apague la vida,
y sean Hoy y Ayer
como fuego y ceniza,
y acabe de la carne
la tragedia mezquina,
y hacia la Altura vuelvan
todos la frente viva,
y se rasgue la bruma...
yo diré: Ved la chispa
y el luminoso átomo
que preferí a la arcilla.
Versión de Carlos López Narváez
Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay.
Emily DickinsonEl cerebro es más grande que el cielo si los pones uno junto al otro el primero contiene al segundo y sin dificultad te incluye a tí también.
Emily DickinsonPoniente
Velámenes de púrpura se mecen
con suavidad en mares de narciso;
marineros fantásticos se esfuman
y queda el muelle en la quietud sumido.
Versión de Carlos López Narváez
Poema 815
El lujo de entender
el lujo sería
de mirarte una sola vez
y volverme un Epicuro
cualquiera de tus presencias sirve
de futuro alimento
apenas recuerdo haber muerto de hambre
tan bien surtida estaba -
el lujo de meditar
el lujo era
darme el festín de tu semblante
otorga suntuosidad
en días habituales, cuya lejana mesa
como la certidumbre recuerda
está puesta con una sola migaja
la conciencia de ti.
Ninguna otra fragata nos lleva a todas partes como el libro.
Emily DickinsonPoema 37
Corazón, le olvidaremos
en esta noche tú y yo.
Tú, el calor que te prestaba.
Yo, la luz que a mí me dio.
Cuando le hayas olvidado
dímelo, que he de borrar
aprisa mis pensamientos.
Y apresura tu labor
no sea que en tu tardanza
vuelva a recordarle yo.
Versión de L.S.
¿Cambiar? Cuando lo hagan las colinas.
Emily DickinsonTan Lejos de La Piedad Como La Queja
Tan lejos de la piedad, como la queja -
tan frío a la palabra -como la piedra -
inconmovible a la revelación
como si mi oficio fuera de hueso -
tan lejos del tiempo -como la historia -
tan cerca de uno mismo -hoy -
como niños, a las bufandas del arco iris -
a la puesta de sol a su juego amarillo
a los párpados en el sepulcro -
¡cuán mudo yace el danzarín -
cuando las revelaciones del color se rompen -
y resplandecen -las mariposas!
Versión de Silvina Ocampo
Sentí Un Funeral En Mi Cerebro
Sentí un funeral en mi cerebro,
los deudos iban y venían
arrastrándose -arrastrándose -hasta que pareció
que el sentido se quebraba totalmente -
y cuando todos estuvieron sentados,
una liturgia, como un tambor -
comenzó a batir -a batir -hasta que pensé
que mi mente se volvía muda -
y luego los oí levantar el cajón
y crujió a través de mi alma
con los mismos botines de plomo, de nuevo,
el espacio -comenzó a repicar,
como si todos los cielos fueran campanas
y existir, sólo una oreja,
y yo, y el silencio, alguna extraña raza
naufragada, solitaria, aquí -
y luego un vacío en la razón, se quebró,
caí, y caí -
y di con un mundo, en cada zambullida,
y terminé sabiendo -entonces -
Versión de Silvina Ocampo
Mi Vida Se Detuvo - Un Arma Cargada
Mi vida se había parado - un Arma Cargada -
en los Rincones - hasta que un día
el Dueño pasó - me identificó -
y me llevó lejos -
Y ahora vagamos por Bosques Soberanos -
y ahora cazamos a la Cierva -
y cada vez que hablo por él -
las Montañas contestan diligentes -
Y sonrío, tal luz cordial
sobre el resplandor del valle -
es como si una cara Vesuviana
hubiera dejado su voluntad a su paso -
Y cuando en la noche - acabado nuestro buen día -
guardo la cabeza de mi amo -
Es mejor que haber compartido
la profunda almohada de plumón -
De Su enemigo - soy enemigo mortal -
ninguno se agita por segunda vez -
en quién pongo un ojo amarillo -
o un pulgar enfático -
Aunque Yo así como él - podamos vivir largamente
él debe vivir más -que Yo-
porque yo tengo el poder de matar,
Sin -el poder de morir -
Versión de Miguel Artime
No ha sucedido nada sino la soledad, acaso demasiado cotidiana como para relatarla.
Emily DickinsonÉl Era Débil Y Yo Fuerte
Él era débil y yo era fuerte,
después él dejó que yo le hiciera pasar
y entonces yo era débil y él era fuerte,
y dejé que él me guiara a casa.
No era lejos, la puerta estaba cerca,
tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado,
no había ruido, él no dijo nada,
y eso era lo que yo más deseaba saber.
El día irrumpió, tuvimos que separarnos,
ahora ninguno de los dos era más fuerte,
él luchó, yo también luché,
¡pero no lo hicimos a pesar de todo!
Versión de L.S.
Uno aprende, cuando se hace viejo, que ninguna ficción puede ser tan extraña ni parecer tan improbable, como lo sería la simple verdad.
Emily Dickinson