Félix Grande

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Todos Los Siglos de La Lluvia

Sentían espanto por la puesta del sol
se alimentaban de animales horrendos
padecían las nevadas, la lava, las tormentas
tenían únicamente cuevas y brujos y tiranos.

Hoy escucho la lluvia que suena en la ventana
susurrando las sílabas siderales de la horda
como interrogaciones resurrectas.

Emocionado, me arrebujo en tu respiración,
paso la lengua por tu piel dormida
y mientras oigo lentamente la llovizna del mundo
saludo con misericordia a aquellos ancestrales hermanos.

Félix Grande

La Majestad Del Compromiso

Sólo son verdaderas
las palabras irreparables
El amor es precipitado

Por cada palabra de astucia
de paciencia o temor
de incertidumbre o de cautela
que manche nuestra boca
un amante en su tumba
se volverá de espaldas coronado de asco

Ten respeto al descanso de los muertos
Comprométete o calla Ven o vete...

Félix Grande

Rondó

Mirando tu cuerpo desnudo
recuerdo el origen del mundo

Creo en la materia que se busca
Ven misteriosa boreal
Creo en la tiniebla que se encarna
Ven misteriosa boreal
Creo en la energía que se organiza
Ven misteriosa boreal
Creo en la majestad de lo enigmático
Ven misteriosa boreal
Creo en el antiguo canto de los cuerpos
Ven misteriosa boreal
Creo en la mañana de los mortales

Tentando tu cuerpo desnudo
recuerdo el origen del mundo

Félix Grande

Una Postal de Nieve

Cuando me tienda en la vejez
como en un mal cerrado sepulcro
maldeciré tu nombre

Sólo porque esta noche
enajenado y absorto en tu cuerpo
he deseado que fueras eterna

y no sabía si pegarte o llorar.

Félix Grande

Sé Involuntaria, Sé Febril

Sé involuntaria. Sé febril. Olvida
sobre la cama hasta tu propio nombre.
No pidas. No preguntes. Arrebata y exige.
Sé una perra. Sé una alimaña.

Resuella, busca, abrasa, gime.
Atérrate, mete la mano en el abismo.
Remueve tu deseo como una herida fresca.
Piensa o musita o grita ¡Venganza!

Sé una perdida, mi amor, una perdida.

En el amor no existe
lo verdadero sin lo irreparable.

Félix Grande

Amada

Amada, sólo un tema me queda hoy en la vida:
tú eres mi tema, tú eres mi asunto solitario;
en mi espalda te llevo igual que un dromedario
en el desierto lleva su gran agua escondida;

igual que el dromedario cruza los arenales
una vez y otra vez sin salir del desierto,
con su estéril nostalgia de valle, hasta que es muerto
sobre los arenales, sobre los arenales;

igual que el dromedario yo soporto las cargas
con mi paso cansino de soledad, las llevo
sobre mí por arenas persistentes y largas;

y, como el dromedario, avaricioso, traje
mi cántaro de agua, y te bebo y te bebo
sin otro dios que tú mientras dura el viaje.

Félix Grande