Fernando de Rojas
Lucrecia
Oh, quién fuese la hortelana
de aquestas viciosas flores,
por prender cada mañana
al partir a tus amores.
Vístanse nuevas colores
los lirios y la azucena;
derramen frescos olores
cuando entre por estrena.
Alegre es la fuente clara
a quien con gran sed la vea;
mas muy más dulce es la cara
de Calisto a Melibea.
Pues aunque más noche sea,
con su vista gozará.
¡Oh cuando saltar le vea,
qué de abrazos le dará!
Saltos de gozo infinitos
da el lobo, viendo al ganado;
con las te--s los cabritos;
Melibea con su amado.
Nunca fue más deseado
amador de la su amiga;
mi huerto más visitado,
ni noche tan sin fatiga.
Es mejor el uso de las riquezas que la posesión de ellas.
Fernando de RojasJamás el esfuerzo desayuda a la fortuna.
Fernando De RojasLa mitad está hecha cuando tienen buen principio las cosas.
Fernando de RojasLucrecia Y Melibea
Dulces árboles sombrosos,
humillaos cuando veáis
aquellos ojos graciosos
del que tanto deseáis,
Estrellas que relumbráis,
norte y lucero del día,
¿por qué no le despertáis,
si aún duerme mi alegría?
Nadie es tan viejo que no pueda vivir un año más, ni tan mozo que hoy no pudiese morir.
Fernando de RojasInicua es la ley que a todos igual no es.
Fernando de RojasEs simpleza o necedad llorar por lo que con llorar no se puede remediar.
Fernando de RojasDel pecado, lo peor es la perseverancia.
Fernando de Rojas