Fiodor Mijailovich Dostoievski
Bajó los ojos y luego quiso mirarme pero no pudo. Durante algunos minutos probó a dominar su emoción, pero de pronto me volvió la espalda, puso los codos en la barandilla del muelle y se deshizo en lágrimas.
Fiodor Mijailovich DostoievskiEl castillo de sus ilusiones se ha venido sin estrépito, sin dejar rastro, se ha esfumado como un sueño; y él ni siquiera se percata de que ha estado soñando.
Fiodor Mijailovich DostoievskiPor lo visto no había oído mis pasos y ni siquiera se movió cuando, conteniendo el aliento y con el corazón a galope, pase junto a ella...
Fiodor Mijailovich DostoievskiMe acosan unos pensamientos tan extraños y unas sensaciones tan lúgubres , se agolpan en mi cabeza unas preguntas tan confusas, que no me siento ni con fuerzas ni con deseos de contestarlas. No seré yo quien ha de resolver todo esto.
Fiodor Mijailovich DostoievskiPero hasta tanto que llegue ese momento amenazador nuestro héroe no desea nada, porque está por encima del deseo, porque está saciado, porque es artista de su propia vida y se forja cada hora según su propia voluntad.
Fiodor Mijailovich DostoievskiEn ese instante sentí una horrible tristeza y, sin embargo, algo así como un brote de risa empezó a cosquillearme el alma.
Fiodor Mijailovich DostoievskiCon un dolor de corazón en que se mezclan la angustia y la dulzura.
Fiodor Mijailovich DostoievskiDecirle que me muero solo, que no me rechace, pero usted se ríe...por lo demás, hablo sólo para hacerla reír...
Fiodor Mijailovich Dostoievski