Gabriel Zaid
Pastoral
Una tarde con árboles,
callada y encendida.
Las cosas su silencio
llevan como su esquila.
Tienen sombra: la aceptan.
Tienen nombre: lo olvidan.
Alucinaciones
El vio pasar por ella sus fantasmas.
Ella se estremeció de ver en él sus fantasmas.
Él no quería perseguir sus fantasmas.
Ella quería creer en sus fantasmas.
Montó en ella, corrió tras sus fantasmas.
Ella lloró por sus fantasmas.
Nocturno Sobre Atenas
Háblame de las calles
y de la nochería
submarina, que mece
allá abajo su cielo.
Y el firmamento aquel
que era agua azul y gloria
de promesas fugaces,
míralo vuelto al agua.
Mi estrella no era estrella,
era un rapto fugaz
del cielo, una caduca
luz sedienta en el agua.