Guillermo Valencia
En Un Álbum
Hay Damas que nacieron para mostrarse un día
ceñidas en coronas de lírico florón;
para vivir tus sueños, gentil Caballería,
en brazos de un mancebo de golas y toisón:
Nacieron bajo el astro de la Galantería
a perfumar un siglo, como la Maintenon,
o ennoblecer su tribu con la raza bravía
que mancha de cien águilas el oro de un blasón.
Hay manos que pudieran regir con áureas bridas
el cisne que conduce las almas elegidas,
¡por lagos perezosos, a olímpico País!
Hay dedos que transforman cuanto palpan sus yemas:
en gemas los guijarros, las prosas en poemas,
¡y la flor de los trivios en heráldico Lis!
A Josefina
De lo que fue un amor, una dulzura
sin par, hecha de ensueño y de alegría,
sólo ha quedado la ceniza fría
que retiene esta pálida envoltura.
La orquídea de fantástica hermosura,
la mariposa en su policromía
rindieron su fragancia y gallardía
al hado que fijó mi desventura.
Sobre el olvido mi recuerdo impera;
de su sepulcro mi dolor la arranca;
mi fe la cita, mi pasión la espera,
y la vuelvo a la luz, con esa franca
sonrisa matinal de primavera:
¡Noble, modesta, cariñosa y blanca!