jos eacute s aacute nchez contreras
Alma de Poeta
El alma del poeta,
Se alimenta del néctar
Del pensamiento,
Cual anacoreta,
Bruñe el conocimiento.
Pensamiento incomprendido,
Del que se siente ufano,
Del conocimiento aprendido,
Mientras, el poeta, indaga el arcano.
El poeta engendra belleza,
La metáfora es su alimento,
Orgullo y grandeza,
Para crear nuevos pensamientos.
El cuerpo dolorido del poeta,
Agranda la inspiración del creador,
El enteco se libera del dolor,
Y agranda el espíritu del asceta.
Poemas sin estribillo,
Poemas sin música de cuerda,
Poemas de yunque y martillo,
Poemas de alma serena.
Me Asesinaron Mi Perro
A MI PERRO BETOOHVEN
Noche de enero,
Noche oscura de truenos y miedo,
Con desenfreno, de levante; ruge el viento,
Abre puertas y cancelas sin orden ni concierto.
Noche de tinieblas,
Lóbrega noche de sueños.
Aqueronte está furioso, los manes,
Tiemblan de miedo.
Eón o lucifer,
Con chirimías invitan al lubrican,
A tocar de la danza del viento,
El fauno, baila en la puerta del infierno.
El lubrican se siente estrenuo,
Con la chirimía toca el gorigori,
Que le ha pedido el íncubo,
Para dar placer a las perras brujas del infierno.
Betoohven presa del mandinga,
Toca y toca danzas lúgubres, sin orden ni concierto,
Al ritmo que le marcan, eón o lucifer, o el arrullo del viento.
El aquelarre da comienzo,
Danzantes y danzarinas entran en trance,
La orgía de las brujas, huele a muerto,
Aúllan con frenesí, cantos lastimeros,
Mezclando lujuria, con elixir siniestro.
Se avecina el alba,
Se desvanece el hechizo,
Se diluyen los espíritus,
Se calma el viento.
El mandinga abraza al lubrican,
A la llamada de lucifer, raudo acudirá,
Busca el regazo de su dueño,
Pero encuentra la mano infame, del humano siniestro,
Que sin piedad decapita a mi perro.