Juan Pablo II
El matrimonio es la comunión de vida. Es la casa. Es el trabajo. Es el cuidado de los hijos. Es también alegría y esparcimiento comunes.
Juan Pablo IiLa democracia necesita de la virtud, si no quiere ir contra todo lo que pretende defender y estimular.
Juan Pablo IILa peor prisión es un corazón cerrado.
Juan Pablo IILa violencia jamás resuelve los conflictos, ni siquiera disminuye sus consecuencias dramáticas.
Juan Pablo IILa libertad de buscar y decir la verdad es un elemento esencial de la comunicación humana, no sólo en relación con los hechos y la información, sino también y especialmente sobre la naturaleza y destino de la persona humana, respecto a la sociedad y el bien común, respecto a nuestra relación con Dios.
Juan Pablo IIQue nadie se haga ilusiones de que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad , verdad, justicia, y solidaridad.
Juan Pablo IILos animales necesitan nuestra ayuda, San Francisco se interesaba por los animales desvalidos y por los pobres.
Juan Pablo IILa persona humana tiene una necesidad que es aún más profunda, un hambre que es mayor que aquella que el pan puede saciar es el hambre que posee el corazón humano de la inmensidad de Dios.
Juan Pablo IiEn realidad, todas las cosas, todos los acontecimientos, para quien sabe leerlos con profundidad, encierran un mensaje que, en definitiva, remite a Dios.
Juan Pablo IIEl sufrimiento humano ha alcanzado su culmen en la pasión de Cristo.
Juan Pablo IIAmar es lo contrario de utilizar.
Juan Pablo IILa familia es base de la sociedad y el lugar donde las personas aprenden por vez primera los valores que les guían durante toda su vida.
Juan Pablo IILa espiral de la violencia sólo la frena el milagro del perdón.
Juan Pablo IILa familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración: una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración.
Juan Pablo IISi nos alejamos de Dios, ¿quién nos garantiza que un día un poder humano no reivindique de nuevo el derecho a decidir qué vida humana vale y cuál no vale?
Juan Pablo IILa vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte.
Juan Pablo IIEl terrorismo nace del odio, se basa en el desprecio de la vida del hombre y es un auténtico crimen contra la humanidad.
Juan Pablo IISolamente la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona humana a su verdadero bien. El bien de la persona consiste en estar en la Verdad y en realizar la Verdad.
Juan Pablo IILas ideas no se imponen, se proponen.
Juan Pablo IiEl artista vive una relación peculiar con la belleza. En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación a la que el Creador le llama con el don del talento artístico.
Juan Pablo II