Juana Bignozzi

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Sólo mata el engaño

Consagré y consagraron mi vida 
a tareas que se cumplirán sin mí 

no veré morir a mi madre 
no conoceré el delirio por un hombre 
no viviré en la revolución 
 
Ya me he dado cuenta 
sólo son escenarios particulares e indivisibles 
hay un único lugar personal 
para cada puñalada trapera de la vida 
mi corazón sabe que no hay olvido ni ruptura 
ésos son triunfos ajenos 
siempre miraremos por una ventana
cómo se están llevando a alguien 

Juana Bignozzi

Veleidades con niños conocidos

Yo me esfuerzo por enseñarle a los niños que me /
rodean
que antes de abrir una puerta hay que decir /
permiso;
ellos miran a sus mujeres y piensan que soy una /
arpía,
los más benévolos dicen es una mujer con /
veleidades,
y como les han dicho que los hombres inteligentes /
ríen en voz baja,
los imitan en forma lamentable. 
En los costados del camino los caballos sólo comen /
las flores azules
yo quisiera llevar a los niños que me rodean 
para que empezaran a aprender algo sobre el buen /
gusto,
los caballos son grandes maestros. 
Pero ellos prefieren la filosofía y morirán sin /
entender
vestidos de niños con mediecitas blancas 
y con todas las crueldades absolutas de los niños. 
La gente con veleidades que no creemos en los /
pecados
del precio, la venta o la entrega 
los miramos jugar con sus barriletes 
y nos ofrecemos tranquilamente 
para que nos claven en el cuerpo flechas de /
colores primarios.

Juana Bignozzi

Educada en el vicio de los hombres

voy a la cocina y me siguen 
voy al baño y golpean la puerta 
me despiertan en la noche para preguntarme si /
duermo
llaman por teléfono en todas mis ciudades 
para avisarme cuidado con el vino y la vida /
literaria
no he perdido padre ni tíos ni ahijado ni amigos /
de juventud
por no perder no he peridio ni editor 
ni ese hombre 
que ya sombra aún cuida mi paso en las esquinas 
 
no me han dejado caer de su mano de su vicio 
de su peso de mi corazón 
 

 
vuelvo a pintar las flores de mi juventud 
vuelvo a ver el amanecer 
sin temor 
ya nunca nadie podrá decirme éstas no son horas
veo amanecer como una mujer no cmo una joven /
temerosa
de la ley tu ley 
el acero de esta luz para una mujer sola 
que no debe temer sino decidir 

Juana Bignozzi