LEONARDO PEREIRA MELENDEZ

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Secretos Del 2 de Marzo

Amor mío:
Hoy amanecí contento
porque sé que no has olvidado
que mi boca besó tu boca,
que mis manos recorrieron
tu tímida cintura de cereal,
derribando
todos los sueños,
todos los mares,
todos los tiempos.



Nadie sabe que tú existes.
Nadie sabe que yo te amo.
Nadie sabe que tú me amas.


Apenas los pájaros son testigos
de nuestro amor.


Nadie sabe que soy tuyo,
que te quiero de cuerpo y alma,
porque necesito quererte
para que nuestro amor no muera.


Para probar el sabor de tu fruta,
sentir el perfume de tu cuerpo
yo he regresado a la vida.

Pero nadie sabe que te amo.


¡Oh, querida! Nadie sabe que amo
tu sonrisa, tus uñas, tus pies,
tu voz, tu cintura,
tus orejas,
tus ojos,
tus senos,
tu cabellera,
todo tu cuerpo.


Amor:
Nadie sabe que el 2 de Marzo
se nos gastaron los labios
de tanto besarnos el alma,
dando nacimiento
al amor
que jamás
volverá a nacer
en la faz de la tierra.


Solo los pájaros lo saben.
Para ellos no tenemos secretos.


Cerca de ti
o lejos de ti,
mi vida está en tu mirada,
ella da luz a mi alma.


(A Moraima González Herrera)

LEONARDO PEREIRA MELENDEZ

Lacerado

(Para mis hijos, José Leonardo y Gregoria Urbana, razones de mi existencia)




Hoy es mi último día
perdí
pensaba perderme
Me voy muriendo
Nada me prohíbe
Volveré a ser sombra
Pasado
Sólo así dormiré en paz
Solitario.

Siempre estarán
Junto a mi silencio
Siempre estarán
Son los fantasmas que más quiero
Los que se aferran
a mi pasado

Siempre estarán
conmigo
la risa de la abuela
el silencio del abuelo

Ustedes
sembraron en mi espalda
el cuchillo que hoy
quema la palabra

Tengo
el alma lacerada

Un par de piernas
controlan
dominan mi vida

Una mujer
silencia
mi voz

Estoy frente
a ella
Nadie me salva

Apenas la muerte


Esto ha sido el Cactus
el peso
de mi destino
No me atrevo vivir ésta vida


Ignoro
si el dolor
es único

En éste amanecer
Sólo
Tú existe

No me interesa
la memoria

No me interesa
el olvido

¿De qué me quejo?




Si la palabra
No me doliera
Yo sería tu voz



Tu olor
virginal
se clavó
aquí



Esta soledad
me rompe el hígado
Desgarra
mi silencio


Siento el miedo del lobo
que hay en mí


Lacerado



Sofocado el miedo me aprisiona
la lascivia perfora las manos intactas
Puedo percibir el olor virginal la muerte
No perdona

Auyento los fantasmas bañado de sudor



Hincado en ti
el hermético lirio de
tu sexo/

Deja caer
la mariposa de tu boca


Serenamente,
me sembraré en tu carne
Rompiéndome el camino


De donde vengo
la memoria
surca el deseo
y el tiempo se obstinó
de las horas



Sólo dentro de ti
soy lluvia
soy fuego
puedo sentir el
estallido

Puedo contar los días
Esperar una eternidad
Si al caminar el desierto
Tú calma mi sed

¿Cuándo voy a navegar
por tus labios mar rojo muerto
castigo
de mi fe?



He llegado a tenerle miedo
al recuerdo de mi infancia

Sobre mis hombros
pesan tantas imágenes
espejos rotos


Llantos
sufrimientos
angustias

Eso se lo debo a mi padre.


Sobre mis manos
aún quedan polvos de risas
Alegría disecada
Eternos consejos
palabras llenas de fe
de esperanzas
de consuelo

Eso se lo debo a mi madre.

LEONARDO PEREIRA MELENDEZ

Peomas Trasnochados

“Los deseos son más preciosos cuando no pueden cumplirse”
Gelindo Casasola


-I-
Yo voy a morir en otro sitio
Donde tú puedas cabalgar
Mi orilla


Donde yo pueda lamer
Tu vida



-II-

Me quedaré aquí en el monte
Echándote de menos
No más luto
No más noches sin ti



-III-

No hay pasos ni caminos
No hay olvido
Te quedas aquí
Porque yo así lo quiero

LEONARDO PEREIRA MELENDEZ

Laguna Azul O Cielo Gris

Para Moraima





Tus labios,
laguna azul o cielo gris
bajo un sol ardiente,
infierno provocativo,
mar abierto,
entre el sí y el no,
entre el más allá
y el más acá,
tus ojos,
tu bella nariz,
torre perfecta,
planeta endeble,
sonriente como la muerte,
envuelven todo mi cuerpo,
porque tú eres espuma
blanca,
tierra gris,
púrpura de mi púrpura,
sudor de mi agonía,
dolor de mis dolores.
Tu sonrisa,
mariposa alocada,
distrae mi alma,
electrocuta mis nervios
a mi tristeza.
¿Cómo puedo verte
sin sentir compasión
por mi nostalgia?
¿Cómo olvido tu dulce mirada?
Laguna azul o cielo gris

LEONARDO PEREIRA MELENDEZ