Manuel del Cabral
Aire Durando¿quién Ha Matado Este Hombreque Su Voz No Está Enterrada?hay Muertos Que Van Subiendocua
Este sudor... ¿por quién muere?¿por qué cosa muere un pobre?
¿Quién ha matado estas manos?¡No cabe en la muerte un hombre!
Hay muertos que van subiendocuanto más su ataúd baja...
¿Quién acostó su estaturaque su voz está parada?Hay muertos como raícesque hundidas... dan fruto al ala.
¿Quién ha matado estas manos,este sudor, esta cara?
Hay muertos que van subiendocuanto más su ataúd baja...
LA MANO DE ONÁN SE QUEJA
Yo soy el sxo de los condenados. No el juguete de alcoba que economiza vida. Yo soy la amante de los que no amaron. Yo soy la esposa de los miserables. Soy el minuto antes del suicida. Sola de amor, mas nunca solitaria, limitada de piel, saco raíces... Se me llenan de ángeles los dedos, se me llenan de sexos no tocados. Me parezco al silencio de los héroes. No trabajo con carne solamente... Va más allá de digital mi oficio. En mi labor hay un obrero alto... Un Quijote se ahoga entre mis dedos, una novia también que no se tuvo. Yo apenas soy violenta intermediaria, porque también hay verso en mis temblores, sonrisas que se cuajan en mi tacto, misas que se derriten sin iglesias, discursos fracasados que resbalan, besos que bajan desde el cráneo a un dedo, toda la tierra suave en un instante. Es mi carne que huye de mi carne; horizontes que saco de una gota, una gota que junta todos los ríos en mi piel, borrachos; un goterón que trae todas las aguas de un ciclón oculto, todas las venas que prisión dejaron y suben con un viento de licores a mojarse de abismo en cada uña, a sacarme la vida de mi muerte.
PEQUEÑA CARTA A UNA ROSA
Déjame ver qué lloras, que tienes tantos párpados.
Déjame ver qué gozas, sxo de tantos labios.
Ya sé que mi mirada te hace crecer espinas.
Ya sé que eres tan vieja como yo cuando callo.
Pero tú que en tus pétalos coleccionas mañanas,
tú que apretando alas, todo el amor del bosque
me lo das en tu breve primavera,
déjame que la mano te conserve,
déjame ...
Digital biografía de los duendes,
cerebro del jardín, pasto del sueño,
tú,
que encuadernada en pétalos no vuelas,
pero en el aire estás, te vas muriendo
cuando te respiramos,
cuando empieza a vivir tu vegetal cadáver,
cuando a vivir empiezas como pájaro,
como trino extraviado que oye sólo el olfato.
Ya sé que eres tan vieja como yo cuando canto,
sin embargo, yo que en tu poco espacio, tanto aprendo,
que veo en tu rocío que hay párpados secretos,
vuelvo a tocar tu abismo que cabe en una mano.
Tú, que guillotinada, vives ya de los vidrios
de mi fluvial mirada, siempre triste,
tú que creces de súbito
cuando te da estatura mi llanto jardinero,
tú, que sin comprenderlo,
indefensa en mis manos me defiendes.
La Mano de Onán Se Queja
Yo soy el sxo de los condenados. No el juguete de alcoba que economiza vida. Yo soy la amante de los que no amaron. Yo soy la esposa de los miserables. Soy el minuto antes del suicida. Sola de amor, mas nunca solitaria, limitada de piel, saco raíces... Se me llenan de ángeles los dedos, se me llenan de sexos no tocados. Me parezco al silencio de los héroes. No trabajo con carne solamente... Va más allá de digital mi oficio. En mi labor hay un obrero alto... Un Quijote se ahoga entre mis dedos, una novia también que no se tuvo. Yo apenas soy violenta intermediaria, porque también hay verso en mis temblores, sonrisas que se cuajan en mi tacto, misas que se derriten sin iglesias, discursos fracasados que resbalan, besos que bajan desde el cráneo a un dedo, toda la tierra suave en un instante. Es mi carne que huye de mi carne; horizontes que saco de una gota, una gota que junta todos los ríos en mi piel, borrachos; un goterón que trae todas las aguas de un ciclón oculto, todas las venas que prisión dejaron y suben con un viento de licores a mojarse de abismo en cada uña, a sacarme la vida de mi muerte.
PEQUEÑA CARTA A UNA ROSA
Déjame ver qué lloras, que tienes tantos párpados.
Déjame ver qué gozas, sxo de tantos labios.
Ya sé que mi mirada te hace crecer espinas.
Ya sé que eres tan vieja como yo cuando callo.
Pero tú que en tus pétalos coleccionas mañanas,
tú que apretando alas, todo el amor del bosque
me lo das en tu breve primavera,
déjame que la mano te conserve,
déjame ...
Digital biografía de los duendes,
cerebro del jardín, pasto del sueño,
tú,
que encuadernada en pétalos no vuelas,
pero en el aire estás, te vas muriendo
cuando te respiramos,
cuando empieza a vivir tu vegetal cadáver,
cuando a vivir empiezas como pájaro,
como trino extraviado que oye sólo el olfato.
Ya sé que eres tan vieja como yo cuando canto,
sin embargo, yo que en tu poco espacio, tanto aprendo,
que veo en tu rocío que hay párpados secretos,
vuelvo a tocar tu abismo que cabe en una mano.
Tú, que guillotinada, vives ya de los vidrios
de mi fluvial mirada, siempre triste,
tú que creces de súbito
cuando te da estatura mi llanto jardinero,
tú, que sin comprenderlo,
indefensa en mis manos me defiendes.
La Carga
Mi cuerpo estaba allí... nadie lo usaba.Yo lo puse a sufrir... le metí un hombre.Pero este equino triste de materiasi tiene hambre me relincha versos,si sueña, me patea el horizonte;lo pongo a discutir y suelta bosques,sólo a mí se parece cuando besa...No sé qué hacer con este cuerpo mío,alguien me lo alquiló, yo no sé cuándo...Me lo dieron desnudo, limpio, manso,era inocente cuando me lo puse,pero a ratos,la razón me lo ensucia y lo adorable...Yo quiero devolverlo como me lo entregaron;sin embargo,yo sé que es tiempo lo que a mí me dieron.
Letra
Letra:
esqueleto de mi grito,
pongo mi corazón sobre tu muerte,
pongo mis más secretas cualidades de pétalo,
pongo
la novia que he guardado entre el aire y mi cuerpo,
mi enfermedad de ángel con cuchillo,
mi caballero ausente cuando muerdo manzanas,
y el niño que hay en mí, el niño
que sale en cierto día, el día
en que la mano casi no trabaja,
el día en que sencillos
mis pies pisan los duendes que están en el rocío
haciendo el oro joven del domingo.
Todo lo pongo en ti,
y tú siempre lo mismo:
estatua de mis vientos,
ataúd de presencias invisibles,
letra inútil.
Todo,
todo lo pongo en ti, sobre tu muerte.
La letra no me entiende.
Sin embargo...
Mi Sangretantos Ríos Que Soltaronbajo Mi Piel. Mas No Sépor Qué Lo Que Me Golpeasiendo Agua Tiene Se
Viajero que dentro el pechooigo que quieres beber...¿Para qué, si eres la fuente,para qué corres con sed?
Tú galopas aquí adentrocomo queriendo llegar...¿Pero a dónde vas, viajero,si eres tú la eternidad?