María Rosal
A Mano Armada
Supón que me presento
cualquier día en tu casa.
Que digo: "Hasta aquí hemos llegado"
que cierro las ventanas,
apago las cortinas,
los libros, los periódicos.
Supón que me presento
cuando menos lo esperas.
Ya puedo disfrutar
tu mirada de asombro,
el lecho abandonado,
los sentidos alerta.
Supón que te desnudo
con besos y sonrisas,
conjuro tus fantasmas,
asalto tu desvelo,
amanezco en tu sombra,
y me marcho,
y me juras
-dentro de un orden, claro-
fidelidad eterna.
Tempus Fugit
De tibio pedernal, mármol triunfante,
delirios circulares de armonía,
en redonda y severa simetría,
gemela suavidad, melaza andante.
Dulce empeño, cristal, claro diamante,
embrujada y turgente geografía,
que en mostrando descaro y osadía
no habrá vaina leal que no levante.
Si una mano os asalta en la espesura,
responded con fervor y sin recato,
que en amorosa lid, vale locura.
Y pues que tempus fugit por mandato
fuera necio no obrar con desmesura
ante lúbrico dios, nunca sensato.
E-mail
Mi amor no tiene rostro.
Sólo tiene palabras luminosas.
Mi amor es puntual
y cada noche
recojo en mi buzón
su mensaje cifrado.
Enciendo el aparato, parpadea...
Escribe con mayúsculas los besos
y acaricia su cuerpo en letras de colores.
No hay temor al contagio.
Tan sólo su locura me estremece
y yo se la devuelvo
en megabytes desordenados,
-ebria de amor,
ya libre-, acariciando
mi sistema binario desbocado,
mis ventanas al viento con el alba,
el CD Rom tan terso, la memoria...
Tantas noches de amor son un regalo.
Ecce
Descifrar los augurios
de la espiral perdida.
Sumergirme en la entraña
del azar y sus lizas.
Interpretar prodigios,
inciertas letanías.
Alimentar la llama
secreta de la vida...
Ese es mi oficio. Al fin,
sibila día a día.