Mariana Suozzo
Cuando la forma del día desvanece
Cuando la forma del día desvanece
esta ligazón con las cosas
ya no es una palabra arrítmica
es una fruta abandonada, de verdulería
lo que no puedo nombrar no me pertenece
aún así cuando lo digo
adopto la forma extraña de un tren
que retrocede varias veces por la misma vía.
Todas las plantas
han muerto en esta habitación
muchas veces el cuerpo funciona
como la puerta de las heladeras
en la calle, el verano es fatal
pero adentro el agua permanece fresca:
es triste que algunas flores
no soporten las miserias del clima.
Lo que nos empuja a los otros
es viento que choca sobre la espalda
potente, nos sucede como un remolino
después podemos reposar en el fondo de un pozo
o quedar suspendidos verticalmente en la colina
recostados sobre un vientre desierto
pasan los días como aves sobre aquel paisaje.