Matsuo Basho
En casa del cantero florecen los crisantemos entre las piedras.
Matsuo BashoEstoy en Kioto Pero al canto del hototogisu Soñando de Kioto.
Matsuo BashoEn este jardín ¡Un siglo de hojas muertas!.
Matsuo BashoEn las flores silvestres de verano Se estremece aún El sueño de gloria de los guerreros.
Matsuo BashoDe la escarcha No olvides jamás El gusto a soledad.
Matsuo BashoDespués del crisantemo A parte el largo nabo Nada.
Matsuo BashoDel extremo de la hierba en cuanto cae alza el vuelo la luciérnaga.
Matsuo BashoTorpe ya el ojo del Halcón al ocaso Gorjean las codornices.
Matsuo Basho¿Es primavera?. La colina sin nombre se perdió en la neblina.
Matsuo BashoEn la lluvia de verano se acortan las patas de la garza.
Matsuo BashoEste día tan largo. Aún muy corto para el canto de la alondra.
Matsuo BashoLas voces de gente regresan al camino atardecer de otoño.
Matsuo BashoEn la rama descascarada Los atardeceres del otoño Un cuervo se posa.
Matsuo BashoEste camino ya nadie lo recorre salvo el crepúsculo.
Matsuo BashoEn pleno otoño Mi vecino ¿Cómo vive?.
Matsuo BashoFin de año.¡Siempre el mismo sombrero y las mismas sandalias de paja!.
Matsuo BashoDevuelve al sauce Todo el fastidio y todo lo que desea tu corazón.
Matsuo BashoBajo las flores de un mundo efímero. Con mi arroz entero y mi sake blanco.
Matsuo BashoSuave brisa. La sombra de la glicina apenas tiembla.
Matsuo BashoA una amapola deja sus alas la mariposa como recuerdo.
Matsuo Basho