Platón
El amor es la alegría de los buenos, la reflexión de los sabios, el asombro de los incrédulos.
PlatónLa música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo.
PlatónTodo lo que nace proviene necesariamente de una causa; pues sin causa nada puede tener origen.
PlatónLa menor parte de lo que ignoramos, es mayor de todo cuanto sabemos.
PlatónLos sabios hablan porque tienen algo que decir. Los tontos hablan porque tienen que decir algo.
PlatónLo que no sé, tampoco creo saberlo.
PlatónDonde reina el amor, sobran las leyes.
PlatónEn torno de la esencia está la morada de la ciencia.
PlatónTeme a la vejez, pues nunca viene sola.
PlatónEl virtuoso se conforma con soñar lo que el pecador realiza en la vida.
PlatónBuscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro.
PlatónA vosotros (políticos) os hemos formado en interés del Estado tanto como en el propio vuestro, para que seáis en nuestra República nuestros jefes y vuestros reyes.
PlatónHay que tener el valor de decir la verdad, sobre todo cuando se habla de la verdad.
PlatónEl cuerpo humano es el carruaje; el yo, el hombre que lo conduce; el pensamiento son las riendas, y los sentimientos, los caballos.
PlatónLo que se mueve por sí mismo es inmortal.
PlatónEl hombre sabio querrá estar siempre con quien sea mejor que él.
PlatónEl hombre embrutecido por la superstición es el más vil de los hombres.
PlatónSon filósofos verdaderos aquellos a quienes gusta contemplar la verdad.
PlatónEl legislador no debe proponerse la felicidad de cierto orden de cuidadanos con exclusión de los demás, sino la felicidad de todos.
PlatónLa filosofía es un silencioso diálogo del alma consigo misma en torno al ser.
Platón