Roque Dalton

Se han encontrado 15 pensamientos de Roque Dalton

Poema de amor

Los que ampliaron el Canal de Panamá 
(y fueron clasificados como "silver roll" y no /
como "gold roll"),
los que repararon la flota del Pacífico 
en las bases de California, 
los que se pudrieron en la cárceles de Guatemala, 
México, Honduras, Nicaragua, 
por ladrones, por contrabandistas, por /
estafadores,
por hambrientos, 
los siempre sospechosos de todo 
("me permito remitirle al interfecto 
por esquinero sospechoso 
y con el agravante de ser salvadoreño"), 
las que llenaron los bares y los burdeles 
de todos los puertos y las capitales de la zona 
("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland"), 
los sembradores de maíz en plena selva extranjera, 
los reyes de la página roja, 
los que nunca sabe nadie de dónde son, 
los mejores artesanos del mundo, 
los que fueron cosidos a balazos al cruzar la /
frontera,
los que murieron de paludismo 
o de las picadas del escorpión o de la barba /
amarilla
en el infierno de las bananeras, 
los que lloraran borrachos por el himno nacional 
bajo el ciclón del Pacífico o la nieve del norte, 
los arrimados, los mendigos, los marihuaneros, 
los guanacos hijos de la gran puta, 
los que apenitas pudieron regresar, 
los que tuvieron un poco más de suerte, 
los eternos indocumentados, 
los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, 
los primeros en sacar el cuchillo, 
los tristes más tristes del mundo, 
mis compatriotas, 
mis hermanos.
 

Roque Dalton

Desnuda

Amo tu desnudez 
porque desnuda me bebes con los poros, 
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo. 
 
Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine, 
me toma de la mano como a un niño perdido 
que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas. 
 
Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo 
pasa a ser mi universo, el credo que se nutre; 
la aromática lámpara que alzo estando ciego 
cuando junto a la sombras los deseos me ladran. 
 
Cuando te me desnudas con los ojos cerrados 
cabes en una copa vecina de mi lengua, 
cabes entre mis manos como el pan necesario, 
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra. 
El día en que te mueras te enterraré desnuda 
para que limpio sea tu reparto en la tierra, 
para poder besarte la piel en los caminos, 
trenzarte en cada río los cabellos dispersos. 
 
El día en que te mueras te enterraré desnuda, 
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas. 

Roque Dalton

Tu desnudez derriba con su calor los límites, me abre todas las puertas para que te adivine, me toma de la mano como a un niño perdido que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.

Roque Dalton

Tu Compañía

Cuando anochece y tibia
una forma de paz se me acerca,
es tu recuerdo pan de siembra, hilo místico,
con que mis manos quietas
son previsoras para mi corazón

Diríase: para el ciego lejano
¿qué más dará la espuma, el polvo?

Pero es tu soledad la que puebla mis noches,
quien no me deja solo, a punto de morir.
Somos de tal manera multitud silenciosa...

Roque Dalton

Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo pasa a ser mi universo, el credo que se nutre; la aromática lámpara que alzo estando ciego cuando junto a la sombras los deseos me ladran.

Roque Dalton

Vals

Clima emitido por un
clavicordio en lontananza
perdiendo el tiempo
como el que arroja perejil
a las medusas
ángeles desdentados te acompañen
mas no por accidente
sino por no pinnípedos
metal de cálices para hacer espéculos
feto de títere yo quiero que tu me lleves
al tambor de la alegría
Y mi alma será sana
para unos cuantos años más.

Roque Dalton

Amo tu desnudez porque desnuda me bebes con los poros, como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.

Roque Dalton

Mi amor por ti es mucho más que amor, es algo que se amasa día a día, es proyectar tu sombra junto a mí, hacer con ellas una sola vida.

Roque Dalton

siempre recordaré tu desnudez entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; tus manos largas y amantes.

Roque Dalton

Entre las piedras y el fuego, frente a la tempestad o en medio de la sequía, por sobre las banderas del odio necesario y el hermosísimo empuje de la cólera, la flor de mi poesía busca siempre el aire, el humus, la savia, el sol, de la ternura.

Roque Dalton

La vida paga sus cuentas con tu sangre y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Roque Dalton

También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos.

Roque Dalton

Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas, yo sabía que al fin iba a quedarme desnudo en la ribera de la risa.

Roque Dalton

El Mar

Hay grandes piedras en tu oscuridad tempestuosa
grandes piedras con sus fechas lavadas por tu sombra
porque hasta el sol de día cómese tu sombra

cruje en el frío despidiéndose del aire
que no se atreve a penetrarte.

Oh! mar donde los desesperados pueden dormir
arrullados por explosiones impasibles
alfabeto del vértigo paisaje diluido que los muros envisten
las gaviotas y la espuma de los peces son tu primavera
la furia es una pirámide verde
una resurrección del fuego más agudo tu clima
tu mejor huella sería un caracol
caminando con pasos de niño el desierto.

Amé siempre esas poblaciones disímiles
al parecer robadas de las manos del mar
pequeñas villas junto a la arena
puertos escandalosos en la ebriedad del salitre
caseríos tiritando entre la niebla llena de corales
grandes ciudades titánicas frente a las tempestades humilladas
aldeas de pescadores ciegos bajo un faro de aceite
factorías acechantes entre los manglares con un largo cuchillo
Valparaíso como una gran cascada en suspenso
Manta Puná puertos del Ecuador que me negaron las hojas
Buenaventura aromática como un gran puerto sucio
Panamá con los ojos punzados por la depravación
Cartagena siempre aguardando a los piratas hambrienta
willemstadt náufraga en los dominios del petróleo
Tenerife y su dulce copa de vino
Barcelona bostezando entre los bancos y los carabineros
Nápoles bellamente tumefacta
Génova Leningrado Sochi La Guaira Buenos Aires
Montevideo como una margarita
Puerto Limón Corinto
Acajutla en una lenta playa de mi patria
todos mirándose en el espejo grave que surcan los delfines
apartando como un sable veloz
las infinitas espigas de esmeralda

Roque Dalton

No Te Pongas Bravo, Poeta

La vida paga sus cuentas con tu sangre
y tú sigues creyendo que eres un ruiseñor.

Cógele el cuello de una vez, desnúdala,
túmbala y haz en ella tu pelea de fuego,
rellénale la tripa majestuosa, préñala,
ponla a parir cien años por el corazón.

Pero con lindo modo, hermano,
con un gesto
propicio para la melancolía.

Roque Dalton