Citas de Jacinto Benavente
A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho.
Jacinto BenaventeEl verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.
Jacinto BenaventeEl amor es así, como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera, que las llamas los que están dentro.
Jacinto BenaventeEn la vida, lo más triste, no es ser del todo desgraciado, es que nos falte muy poco para ser felices y no podamos conseguirlo.
Jacinto BenaventeNo hay sentimiento que valga; el amor es una ocupación como otra cualquiera.
Jacinto BenaventeLa felicidad es mejor imaginarla que tenerla.
Jacinto BenaventeUn crítico puede tener razón contra una obra y la obra mayor razón contra un crítico.
Jacinto BenaventeLa ironía es una tristeza que no puede llorar y sonríe.
Jacinto BenaventeLa vanidad hace siempre traición a nuestra prudencia y aún a nuestro interés.
Jacinto BenaventeEs más fácil ser genial que tener sentido común.
Jacinto BenaventeEl amor es como Don Quijote, cuando recobra el juicio es que está para morir.
Jacinto BenaventeSi todos los que admiran a Shakespeare lo leyeran, ¡pobre Shakespeare! Acaso no fuese tan admirado, porque nada gana un poeta con ser leído, como nada gana un campo de flores con ser pisoteado.
Jacinto BenaventeTodos creen que tener talento es cuestión de suerte; nadie piensa que la suerte pueda ser cuestión de talento.
Jacinto BenaventeNingún vanidoso siente celos.
Jacinto BenaventeSólo temo a mis enemigos cuando empiezan a tener razón.
Jacinto BenaventePoco bueno habra hecho en su vida el que no sepa de ingratitudes.
Jacinto BenaventeNo hay nada que desespere tanto como ver mal interpretados nuestros sentimientos.
Jacinto BenaventeLos amores son como los niños recién nacidos: hasta que no lloran no se sabe si viven.
Jacinto BenaventeDesconfiemos siempre de los que nos creen capaces de mayores triunfos de los que hemos podido lograr. Es el modo pérfido de considerarnos fracasados.
Jacinto BenaventeMás se unen los hombres para compartir un mismo odio que un mismo amor.
Jacinto Benavente