Fraces de Despedida para un Militar

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Carta Sin Despedida

A veces,
mi egoísmo
me llena de maldad,
y te odio casi
hasta hacerme daño
a mí mismo:
son los celos, la envidia,
el asco
al hombre, mi semejante
aborrecible, como yo
corrompido y sin
remedio,
mi querido
hermano y parigual en la
desgracia.

A veces -o mejor dicho:
casi nunca-,
te odio tanto que te veo
distinta.
Ni en corazón ni en alma
te pareces
a la que amaba sólo
hace un instante,
y hasta tu cuerpo cambia
y es más bello
-quizá por imposible
y por lejano-.
Pero el odio también me
modifica
a mí mismo,
y cuando quiero darme
cuenta
soy otro
que no odia, que ama
a esa desconocida cuyo
nombre es el tuyo,
que lleva tu apellido,
y tiene,
igual que tú,
el cabello largo.
Cuando sonríes,
yo te reconozco,
identifico tu perfil
primero,
y vuelvo a verte,
al fin,
tal como eras, como
sigues
siendo,
como serás ya siempre,
mientras te ame.

Ángel González

Despedida

¿Quién conoce la grave partida
de hoy o de mañana,
o quién diría todavía
una palabra?
Sólo sonrío y pienso
en destruir el nombre
con el silencio.

B., 1934 - 1951

Versión de José Batlló

Salvador Espriu

Despedida Al Piano

Tristes los ojos, pálido el semblante,
de opaca luz al resplandor incierto,
una joven con paso vacilante
su sombra traza en el salón incierto.

Se sienta al piano: su mirada grave
fija en el lago de marfil que un día
aguardó el beso de su mano suave
para rizarse en olas de armonía.

Agitada, febril, con insistencia
evoca al borde del teclado mismo,
a las hadas que en rítmica cadencia
se alzaron otra vez desde el abismo.

Ya de Mozart divino ensaya el estro,
de Palestrina el numen religioso,
de Weber triste el suspirar siniestro
y de Schubert el canto melodioso.

-¡Es vano! -exclamó la joven bella,
y apagó en el teclado repentino
su último son, porque sabía ella
que era inútil luchar contra el destino.

-Adiós -le dice-, eterno confidente
de mis sueños de amor que el tiempo agota,
tú que guardabas en mi edad riente
para cada ilusión alguna nota;

hoy mudo estás cuando tu amiga llega,
y al ver mi triste corazón herido,
no puedes darme lo que Dios me niega:
¡la nota del amor o del olvido!

Salvador Díaz Mirón

Los Adioses

Quisimos aprender la despedida
y rompimos la alianza
que juntaba al amigo con la amiga.
Y alzamos la distancia
entre las amistades divididas.

Para aprender a irnos, caminamos.
Fuimos dejando atrás las colinas, los valles,
los verdeantes prados.
miramos su hermosura
pero no nos quedamos.

Rosario Castellanos

Despedida

A punto de morir,
vuelvo para decirte no sé qué
de las horas felices.
Contra la corriente.

No se si lucho para no alejarme
de la conversación en tus orillas
o para restregarme en el placer
de ir y venir del fin del mundo.

¿En qué momento pasa de la página al limbo,
creyendo aún leer, el que dormita?
La corza en tierra salta para ser perseguida

hasta el fondo del mar por el delfín,
que nada y se anonada, que se sumerge
y vuelve para decirte no sé qué.

Gabriel Zaid

La estrategia determina el lugar donde habrá de emplearse la fuerza militar en el combate, el tiempo en que ésta será utilizada y la magnitud que tendrá que adquirir. Esa triple determinación asume una influencia fundamental en el resultado del encuentro.

Carl Von Clausewitz

Despedida

Vuelvo a mi casa, más alta
que la tuya, Luisa Esteban,
pero sin una ventana
que dé al atrio de la iglesia.

-¡Adiós, adiós-
Y no oyes,
Luisa Esteban.

No levantarás el cántaro,
por mí, de su cantarera,
con el agua de aljibe,
sonora, delgada y fresca.
En tu cama de altos hierros
no dormiré más la siesta.
Ni en tus sábanas de hilo,
Luisa Esteban.

Porque a mí llevan -mira,
tú que no oyes, mi pena-
amores de otras ciudades
hasta otra calle cualquiera
que no es ésta con un toro
descansando ante tu puerta.

José García Nieto

Despedida

Te irás del sótano
salino de mi carne.
Ya no estaremos nunca tan cerca como ahora.
Yo seguiré cantando mi gravedad marina,
domeñando el rugido de tierra de tu parto
hasta llenar la estancia tan alba del vacío
con tu ser deslumbrante.
Ese cordel de sangre del centro de tu talle
lo cortarán.
Jamás serás de nuevo mi cometa secreto,
el capullo de rafia,
el cosmonauta asido a mi matriz.
Cortarán ese lazo de savia sin regreso
y llevarás por tanto mi nombre sobre el vientre
como un botón rosado,
allí donde mi amor
no pudo más e imprime
su cóncavo dedal de despedida.
Ya no estaremos juntos como juntos estamos,
atados como liquen. Vas a nacer. Por siempre
soy tu animal materno.
Donde quiera que vaya la hoguera de tus pasos
tenderé una señal,
un eslabón de viento,
un trazo que nos ate más allá de la tierra,
un dibujo invisible que nada lo lacere.
Un rayo interminable donde mi amor transite
y viaje de mis senos a tu boca candente.
Un rayo que yo pueda ponerme entre los labios
cuando su azul letargo me tienda al fin la muerte.

De "Verbo madre" 1995

Ana Istarú

Despedida.

Las nubes bajan por el horizonte lento y pesado, grises los colores que reflejan el alma del caminante, mi alma. Arrastro el odio que llevo dentro y pesadas las cadenas de mis tobillos lastiman mi andar, ahora si estoy solo, a punto de largarme lejos de todo lo que me rodea, ahora si quiero estar lejos de todos, necesito respirar el aire libre que me rodea, necesito dejar todo atrás y seguir mi camino lejos de los que dicen estar a mi lado, nadie en verdad esta a mi lado mas que solo la muerte, eso y nada mas me seguirá hasta donde vaya, fría y callada como siempre andará tras de mi, no necesito mas que eso ara poder seguir, fiel compañera que estará a mi lado en las mas altas montañas y en los mas desolados valles, cuando volteo tras de mi la sombra rugosa de ella se ve caminar fatigosa junto a mi, pero esta nunca me dice que pare y deje de andar, ella sabe que mientras mas lejos este, menos gente sabrá quien soy, de donde vengo y a que hora partí, a veces puedo sentir su fría ternura acariciar mi cara y decirme al oído con voz tenue duerme bien mañana tendrás un largo camino que recorrer, ella siente el mismo vacío que yo, estamos juntos, solos, lejos de casa, lejos de cualquier lugar, lejos de una palabra cierta, y aún mas lejos de una palabra sincera, comparto con ella mis comidas, mis visiones, mis dolores, no me dice nada solo me abraza y sigue caminando, es sabia, dejar las cosas atrás pero jamás olvidar, reír de quienes dicen te quiero, te amo, te adoro, esas son mentiras y nada mas.
Hoy mientras meditaba me dijo al oído que pronto partiríamos de nuevo, y saco de su ropa un saco lleno de cenizas, esparció un poco y me dijo sigamos adelante, el viento soplo fuerte, comprendí que ya no tengo mucho tiempo para estar aquí, tengo que seguir mi camino lejos de todo lo que me rodea ahora, ya se acerca el momento, pronto dejo esto solo como un adiós, aunque no se a quien se lo dejo si no tengo a nadie que dejárselo, siempre he estado solo, pero bueno, talvez algún día alguien lo lea y diga por aquí paso un caminante, una hoja, una muerte……

mario villegas, el roller

Una gran parte de la clase media se alegró con el Golpe Militar, porque significaba la vuelta al orden, a la pulcritud de las costumbres, las faldas en las mujeres y el pelo corto en los hombres, pero pronto empezó a sufrir el tormento de los precios altos y la falta de trabajo. No alcanzaba el sueldo para comer. En todas las familias había alguien a quien lamentar y ya no pudieron decir, como al principio, que si estaba preso, muerto o exiliado, era porque se lo merecía. Tampoco pudieron seguir negando la tortura.

Isabel Allende

La máquina militar, el ejército y cuanto a el pertenezcan es en el fondo bien sencillo, y parece, por lo tanto, fácil de manejar. Mas reflexionando se ve que ninguna de sus partes está compuesta de una sola pieza; que todas están compuestas de individuos, cada uno de los cuales conserva en todas partes su propia fricción.

Carl Von Clausewitz

Es suficiente agregarle la palabra "militar" para que una palabra con significado lo pierda. Así, la justicia militar no es justicia, la música militar no es música.

Georges Clemenceau

La justicia militar es a la justicia, lo que la música militar es a la música.

Georges Clemenceau

La Despedida

«Adiós, hijo, ya no nos volveremos a ver.»
(«De una carta de mi padre».)

Como el olvido es malo, nunca olvido;
han pasado estos años... Ahora veo
que es necesario hablar de despedirnos,
de un documento extraño que se firma
para dejar de ver a los que amamos.

A solas pienso: «esto tan ancho sé que no es el mundo,
ni esta sed, este silencio;
la gran apuesta, la esperanza .
de la victoria entre pared y pared tampoco».

A todo esto, padre,
verás cómo no puedo despedirme.
La vida es la noticia que no se puede olvidar
más fácilmente;
verás cómo no puedo decir nada.
Vivir, seguir
esta perdida apuesta es lo que importa
aunque estemos en medio de la calle
sin nada que vender ni que ponernos.
(Entre las cosas viejas de la casa
tu tapabocas roto, tu boina,
ropas tuyas
tan cargadas de tiempo; y aquella carta
que pareciera cursi si no fuera
porque es tan de verdad.) A todo esto...

«Hay que ser generosos,
los demás están solos, necesitan
que alguien se ocupe de ellos
porque el amor más mínimo les falta;
amamos poco al hombre», tú me dices.
Leo tu carta pensando
que siempre he sido un torpe y que no he visto
cómo eras tú hasta ahora que me faltas.
Aquellos ojos en mis ojos, música
entre los dos, y aquellas manos,
no los pude apreciar porque hasta entonces
vivíamos sin un luto.

Bien recuerdo las cosas:
si íbamos a comer, estaba madre
atareada y fuerte entre nosotros;
bien lo estoy recordando...
nos iba así la vida y yo era un niño
en libertad en las calles de su pueblo
que mirando a su abuelo pensó en Dios.

No amamos bien al hombre.
Recordando aquel pan y aquella cárcel,
viéndote emocionado,
fiado en la verdad, claro, indefenso,
he vuelto a deshacer la despedida
para que ser tu hijo sea decirte
que no estás sin amor .

No me despido.
La temblorosa rúbrica de irse
hoy la recojo de tus manos, padre;
que no te olvido en la desgracia, no.
Sosténme,
sepa tu corazón, si ahora me escuchas,
que eres más bueno cada vez y que amo
la pequeña limosna de mi vida
antes de despedirnos para siempre.

Eladio Cabañero

La guerra es de por vida en los hombres, porque es guerra la vida, y vivir y militar es una misma cosa.

Francisco De Quevedo

La máquina militar, el ejército y cuanto a el pertenezcan es en el fondo bien sencillo, y parece, por lo tanto, fácil de manejar. Mas reflexionando se ve que ninguna de sus partes está compuesta de una sola pieza; que todas están compuestas de individuos, cada uno de los cuales conserva en todas partes su propia fricción.

Carl Von Clausewitz

Se apoyaron sus brazos sobre la mesa y la rubia cabeza se desplomó pesadamente sobre ellos. Una mirada más de eterna despedida y se cerró la puerta tras de mí. Había empezado a abrirse entre nosotros el inmenso abismo de la separación.

Wilkie Collins

Siempre habíais sido lo más caro a mi corazón, mi posesión y mi obsesión; por eso tuvisteis que morir prematuramente.

Friedrich Nietzsche
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