Frases de Federico García Lorca
Hay cosas encerradas dentro de los muros que si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo.
Federico García LorcaCasida de La Rosa
La rosa
no buscaba la aurora:
casi eterna en su ramo,
buscaba otra cosa.
La rosa,
no buscaba ni ciencia ni sombra:
confín de carne y sueño,
buscaba otra cosa.
La rosa,
no buscaba la rosa.
Inmóvil por el cielo
buscaba otra cosa.
La poesia no quiere adeptos,quiere amantes.
Federico García LorcaEl más terrible de los sentimientos es el sentimiento de tener la esperanza perdida.
Federico García LorcaMira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo.
Federico García LorcaEl hombre famoso tiene la amargura de llevar el pecho frío y traspasado por linternas sordas que dirigen sobre ellos otros.
Federico García LorcaComo no me he preocupado de nacer, no me preocupo de morir.
Federico García LorcaEn la bandera de la libertad bordé el amor más grande de mi vida.
Federico García LorcaDesechad tristezas y melancolías. La vida es amable, tiene pocos días y tan sólo ahora la hemos de gozar.
Federico García LorcaEl español que no ha estado en América no sabe qué es España.
Federico García LorcaQuiero llorar porque me da la gana.
Federico García LorcaLa traducción destroza el espíritu del lenguaje.
Federico García LorcaDejaría en este libro toda mi alma.
Federico García LorcaGacela Del Amor Maravilloso
Con todo el yeso
de los malos campos,
eras junco de amor, jazmín mojado.
Con sur y llama
de los malos cielos,
eras rumor de nieve por mi pecho.
Cielos y campos
anudaban cadenas en mis manos
Campos y cielos
azotaban las llagas de mi cuerpo.
Poesia es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse, y que forman algo asi como un misterio.
Federico García LorcaLucía Martínez
Lucía Martínez.
Umbría de seda roja.
Tus muslos, como la tarde,
van de la luz a la sombra.
Los azabaches recónditos
oscurecen tus magnolias.
Aquí estoy, Lucía Martínez.
Vengo a consumir tu boca
y a arrastrarte del cabello
en madrugada de conchas.
Porque quiero y porque puedo.
Umbría de seda roja.
Paisaje
A Carlos Morla Vicuña
El campo
de olivos
se abre y se cierra
como un abanico.
Sobre el olivar
hay un cielo hundido
y una lluvia oscura
de luceros fríos.
Tiembla junco y penumbra
a la orilla del río.
Se riza el aire gris.
Los olivos,
están cargados
de gritos.
Una bandada
de pájaros cautivos,
que mueven sus larguísimas
colas en lo sombrío.