Frases de Madres de Plaza de Mayo
Débense buscar los amigos como se buscan los buenos libros. Que no está la felicidad en que sean muchos ni muy curiosos; antes en que sean pocos, buenos y bien conocidos.
Mateo AlemánQuien al poder se acoja de un malvado, será, en vez de feliz, un desdichado.
Félix María Samaniego¿Qué importa que la estrella esté remota y deshecha la rosa?. Aún tendremos el brillo y el aroma.
León FelipeHasta que se haga buena letra, mejor es no escribir, porque el juntar después las letras mejor se aprenderá después, cuando haya quien lo muestre bien.
Felipe IiCon viento mi esperanza navegaba; perdonóla la mar, matóla el puerto.
Félix Lope de VegaYo no sé muchas cosas es verdad. Pero me han dormido con todos los cuentos... Y sé todos los cuentos.
León FelipeCelos son hijos del amor, mas son bastardos, te confieso.
Félix Lope De VegaViviendo todo falta, muriendo todo sobre.
Félix Lope de VegaNo hay mejor lana que no tener mañana, ni mejor bronce que tener años once.
Félix Lope de VegaNo sé yo que haya en el mundo palabras tan eficaces ni oradores tan elocuentes como las lágrimas.
Félix Lope de VegaLa ciencia apenas sirve para nada más que para darnos una idea de la extensión de nuestra ignorancia.
Félix LammennaisEl mundo y su estupidez es una constante evolutiva y permanente.
Eduardo Félix LazzarichNo se trata de ser el primero, sino de llegar con todos y a tiempo.
León FelipeTen una voz, mujer, que sea cordial como mi verso y clara como una estrella.
León FelipeA nadie se le dio veneno en risa.
Félix Lope de VegaEl beso se ha devaluado, pasó de ser una expresion de amor a ser la calentura en sí.
Feliciano Franco de UrdinarrainPiezas somos de ajedrez y el loco mundo es la tabla, pero en la talega juntos peones y reyes andan.
Félix Lope De VegaNadie fue ayer ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy.
León FelipeY aun si mi hijo fuera hereje, yo mismo traería la leña para quemarle.
Felipe IiUna Postal de Nieve
Cuando me tienda en la vejez
como en un mal cerrado sepulcro
maldeciré tu nombre
Sólo porque esta noche
enajenado y absorto en tu cuerpo
he deseado que fueras eterna
y no sabía si pegarte o llorar.