Frases de Salud
No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder.
Benjamin FranklinEl primer trago da salud, el segundo placer, el tercero vergüenza, y el cuarto locura.
AnacarsisLa salud es un estado transitorio entre dos épocas de enfermedad y que, además, no presagia nada bueno.
Winston Leonard Spencer ChurchillCuando gozamos de salud, fácilmente damos buenos consejos a los enfermos.
TácitoLa alegría es el ingrediente principal en el compuesto de la salud.
Arthur MurphyLa buena salud viene de la cabeza.
Lucio Anneo SénecaLa felicidad del cuerpo se funda en la salud; la del entendimiento, en el saber.
Tales de MiletoCome poco y cena más poco, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago.
Miguel De Cervantes SaavedraCambiar de horizontes, cambiar de método de vida y de atmósfera, es provechoso a la salud y a la inteligencia.
Gustavo Adolfo BécquerLos médicos trabajan para conservarnos la salud, y los cocineros para destruirla, pero estos últimos están más seguros de lograr su intento.
Denis DiderotSentido común: algo así como salud contagiosa.
Alberto MoraviaLa vida no es para vivir sino para vivir con salud.
MarcialSin virtud poco vale la salud.
RefránLa posesión de la salud es como la de la hacienda, que se goza gastándola, y si no se gasta no se goza.
Francisco de Quevedo Y VillegasLa adicción nunca debería ser tratada como un delito. Debe ser abordada como un problema de salud.
Ralph NaderSi no necesitas trabajar para comer, necesitarás trabajar para tener salud. Ama el trabajo y no dejes que nazca la mala hierba de la ociosidad.
William PennPor muchas riquezas que el hombre posea y por grandes que sean la salud y las comodidades que disfrute, no se siente satisfecho si no cuenta con la estimación de los demás.
Blaise PascalLa felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.
Françoise SaganDad al hombre salud y metas a alcanzar y no se detendrá a pensar sobre si es o no feliz.
George Bernard ShawLa victoria y el fracaso son dos imposibles, y hay que recibirlos con idéntica serenidad y con saludable punto de desdén.
Rudyard Kipling