La Mirada frases

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Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón.

William Shakespeare

Demasiado tiempo me debatí en la añoranza, con la mirada clavada en la lejanía, demasiado tiempo permanecí en la soledad, así que ya no se callar.

Friedrich Nietzsche

Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena.

Ingmar Bergman

El hombre que me ame hará poesía con su vida, construyendo cada día con la mirada puesta en el futuro.

Gioconda Belli

Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada.

Antoine de Saint-exupéry

Nadie pudo ver el cielo sin elevar la mirada.

José Narosky

El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada.

Gustavo Adolfo Bécquer

Hoy mismo deja de criticar tu cuerpo. Acéptalo tal cual es sin preocuparte de la mirada ajena. No te aman porque eres bella. Eres bella porque te aman.

Alejandro Jodorowsky

La fe engaña a los hombres, pero da brillo a la mirada.

Rabindranath Tagore

La mirada que descubre no es necesariamente la mirada que funda, y la que funda no es la que construye, así el universo del mirar, del hacer.

Francisco Garzón Céspedes

El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada.

Tristan Bernard

No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices

Mario Benedetti

La mirada, el beso y la caricia, son las llaves del corazón.

Pacoyo

El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.

Proverbio Chino

Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.

Proverbio Arabe

No sé qué hacer, dónde buscar mis palabras más verdaderas, cómo decirte que llevo en la mirada reflejado tu pecho, y los brazos me caen, como en derribo, al verte aquí, a mi lado, morena, lejos siempre.

Carlos Sahagún

París, Mayo Del 98

De ti sólo tu fuego,
la palabra desnuda,
la mirada de un océano
y el silencio de un beso naufragando
por la ribera del Sena en un cuadro de Chagall.
Fíjate qué poco quiero:
ser solamente un pincel sangrando
madrugadas eternas
en la carne temblorosa de tus senos.

De "Si ves que te hablo y anochece" 2004

Antonio José Mialdea
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