La Soledad Paulo Coelho

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Ahora, no hay duda de que la búsqueda incondicional del triunfo personal implica la soledad profunda. Esa soledad del agua que no se mueve.

José Saramago

La voz del artista saca su fuerza de que nace de una soledad que apela al universo para imponerle el acento humano, y en las grandes artes del pasado sobrevive para nosotros la invencible voz interior de las civilizaciones desaparecidas.

André Malraux

En la soledad se puede adquirir todo, menos el carácter.

Stendhal

Nocturno Invierno

Mi inconsolable soledad se asombra,
pues no sé en la ansiedad con que deliro
si no te puedo ver por tanta sombra
o si es de noche porque no te miro...

¡Pues siempre que tú llegas, la tiniebla
disipas, ya tu voz ya tu mirada
el silencio de músicas se puebla
y cae sobre la noche la alborada!

Pasas, y al agitarse tu vestido
entre rumores y fragancia, exhalas
tibios aromas de jardín florido,
brisas que soplan invisibles alas.

Y tu voz impregnada de misterio
evoca con sus cálidos murmullos
musicales sollozos de salterio,
gargantas de torcaz llenas de arrullos,

fugitivo gemir de una fontana
que detenerse en su correr quisiera
en un remanso, al pie de una ventana
adonde sufre un alma prisionera...

Así es tu voz, que trémula y vibrante
prolonga la tristeza que me inspira,
y por mística y dulce es la distante
campana donde un Ángelus suspira...

O bien cuando la anima la alegría,
tu boca en flor convierte en un tesoro
y sus palabras cambia en pedrería
la Sultana locuaz Boca-de-Oro.

¡Surge en la noche mi Sheherazada,
y ante el milagro que su voz destella,
parece que en la bóveda estrellada
cada palabra suya es una estrella!

¡Y cuando al fin suspiras y te miro
suspensa en lo infinito de tu duelo,
pasa sobre mi alma tu suspiro
como una estrella errante por el cielo!

José Juan Tablada

(...) Para que de semejante a semejante le recuerde que el amor no es la soledad del laberinto, para que a tiempo le recuerde que el amor es el laberinto donde la soledad desaparece.

Francisco Garzón Céspedes

Soledad humana: nuestro orgullo tiene la misma fuente que nuestra angustia.

Jean Rostand

Ahora sé que en aquella ciudad deshabitada la gente andaba triste, con una soledad definitiva llena de abrigos largos y paraguas.

Luís García Montero

Soledad

Me duele el corazón, rejas de acero.
y a lo lejos el mar y los marinos.
Los montes juegan a la rueda. Quiero
la libertad del mar y los caminos.

Desde la soledad de mis cristales
digo adiós a las aves emigrantes.
Lloran las hojas. Lluvias torrenciales.
Rojo viento de oestes y levantes.

Ya se acerca la noche. Las esquinas
iluminan su tenue faz de hielo.
Vuelven los niños al hogar. Ovinas
caravanas de nimbos en el cielo.

Queda el pueblo en silencio. Las ventanas
han cerrado sus ojos. Pasa el río
más allá del silencio. Dos campanas
y un alto campanario en el vacío

de una noche otoñal. Amargamente
me he sentado a mi diestra y ha crecido
por mis duras mejillas una fuente
y una flor de cristal descolorido.

Me duele d corazón. Quietud. Se mueve
la aguja del reloj del viejo muro.
Viejos recuerdos. Viejas sombras. Llueve.
Mes de noviembre trágico y oscuro.

De "Paisajes del amor y el desvelo" 1970

Enrique Morón

El Sueño

Hay momentos de soledad en que el corazón reconoce, atónito, que no ama.
Acabamos de incorporarnos, cansados: el día oscuro.
Alguien duerme, inocente, todavía sobre ese lecho.
Pero quizá nosotros dormimos...
Ah, no: nos movemos.
Y estamos tristes, callados. La lluvia, allí insiste.
Mañana de bruma lenta, impiadosa. ¡Cuán solos!
Miramos por los cristales. Las ropas, caídas;
el aire, pesado; el agua, sonando. Y el cuarto,
helado en este duro invierno que, fuera, es distinto.

Así te quedas callado, tu rostro en tu palma.
Tu codo sobre la mesa. La silla, en silencio.
Y sólo suena el pausado respiro de alguien,
de aquella que allí, serena, bellísima, duerme
y sueña que no la quieres, y tú eres su sueño.

Vicente Aleixandre

6. Olvido En Los Pliegues Transparentes de La Astucia...

Hay soledad, y amor, y estoy con vida.
F. Brines

Olvido en los pliegues transparentes de la astucia,
oscuras amapolas de silencios, un sigilo de espadas,
su delgada ausencia como un racimo de gaviotas.

Con una ternura sin leyes, su hambre de pan agranda
los cimientos del mar, el maleficio del viento.

Mañana me perderé, vencida de verde olvido.
-Ataúdes sin sueño, mis zapatos heridos de distancia-.

Bebo mudos pétalos de sombra, soltando,
a flor de muerte,
desolados relámpagos de carne en las bridas de la prudencia.

De "La lealtad del espejo" 1993

Beatriz Hernanz Angulo

Quede Mi Nombre

Que mi reino no sea
la soledad del héroe pensativo,
sino tu fortaleza amurallada.
Hallen en ti refugio los días claros,
roto ya por mil flancos
el combatido cerco de la noche.
Y cuando zarpe el último navío
rumbo a la decepción definitiva,
quede mi nombre escrito sobre el agua,
indefenso, esperando
la hora en que tú desciendas suavemente,
sabiendo ya el camino, a recordarme.

Carlos Sahagún

Soledad: una dulce ausencia de miradas.

Milan Kundera

¡Ah hototogisu! ¡Agranda aún más mi soledad!

Matsuo Basho

No Por Amor...

No por amor, no por tristeza,
no por lo nueva soledad:
porque he olvidado ya tus ojos
hoy tengo ganas de llorar.
Se va la vida deshaciendo
y renaciendo sin cesar:
la ola del mar que nos salpica
no sabemos si viene o va.
La mañana teje su manto
que la noche destejerá.
Al corazón nunca le importa
quién se fue sino quién vendrá.
Tú eres mi vida y yo sabía
que eras mi vida de verdad,
pero te fuiste y estoy vivo
y todo empieza una vez más.
Cuando llegaste estaba escrito
entre tus ojos el final.
Hoy he olvidado ya tus ojos
y tengo ganas de llorar.

Antonio Gala

El Retorno

"Vivir sin tus caricias es mucho desamparo;
vivir sin tus palabras es mucha soledad;
vivir sin tu amoroso mirar, ingenuo y claro,
es mucha oscuridad..."

Vuelvo pálida novia, que solías
mi retorno esperar tan de mañana,
con la misma canción que preferías
y la misma ternura de otros días
y el mismo amor de siempre, a tu ventana.

Y elijo para verte, en delicada
complicidad con la Naturaleza,
una tarde como ésta: desmayada
en un lecho de lilas, e impregnada
de cierta aristocrática tristeza.

¡Vuelvo a ti con los dedos enlazados
en actitud de súplica y anhelo
-como siempre-, y mis labios no cansados
de alabarte, y mis ojos obstinados
en ver los tuyos a través del cielo!

Recíbeme tranquila, sin encono,
mostrando el deje suave de una hermana;
murmura un apacible: "Te perdono",
y déjame dormir con abandono,
en tu noble regazo, hasta mañana....

Amado Nervo

Murió el ciruelo y sus flores ¡el sauce en su soledad!

Yosa Buson

Atardecer otoñal. La soledad también es bienestar.

Yosa Buson

Yo Sin Ti

Yo sin ti
pero contigo
llevando a cuestas
tu muerte.
Mi soledad y la tuya
que ya han cerrado
su escape.

Claribel Alegría

Por la soledad que se mantiene, invente este amor persistente, que por tanto tiempo, fue y es real.

Augusto Saad

los ancianos nunca mueren de viejos; mueren de soledad

jureme