Desde aquí el viento impulsa las lonas
de unas carpas alineadas en la playa.
Digo que ése era el sonido que se pegó
a la respiración de unos amigos.
Porque uno de ellos siempre
le había tenido miedo al agua.
Ahora veo un connato de sombra que se alza,
una pelusa de melocotón que se espesa,
encima de su labio superior. Quisiera
verlos de nuevo saludando desde el muelle de /
cemento,
y antes de que terminase el día secretear tontas /
cosas.