Éxodo

En lo alto del día 
eres aquel que vuelve 
a borrar de la arena la oquedad de su paso; 
el miserable héroe que escapó del combate 
y apoyado en su escudo mira arder la derrota; 
el náufrago sin nombre que se aferra a otro cuerpo 
para que el mar no arroje su cadáver a solas; 
el perpetuo exiliado que en el desierto mira 
crecer hondas ciudades que en el sol retroceden; 
el que clavó sus armas en la piel de un dios /
muerto
el que escucha en el alba cantar un gallo y otro 
porque las profecías se están cumpliendo: atónito 
y sin embargo cierto de haber negado todo; 
el que abre la mano 
y recibe la noche. 

Jorge Emilio Pacheco