La araña

Es una araña enorme que ya no anda; 
una araña incolora, cuyo cuerpo, 
una cabeza y un abdomen, sangra. 
Hoy la he visto de cerca. Y con qué esfuerzo 
hacia todos los flancos 
sus pies innumerables alargaba. 
Y he pensado en sus ojos invisibles, 
los pilotos fatales de la araña. 
Es una araña que temblaba fija 
en un filo de piedra; 
el abdomen a un lado, 
y al otro la cabeza. 
Con tantos pies la pobre, y aún no puede 
resolverse. Y, al verla 
atónita en tal trance, 
hoy me ha dado qué pena esa viajera. 
Es una araña enorme, a quien impide 
el abdomen seguir a la cabeza. 
Y he pensado en sus ojos 
y en sus pies numerosos... 
¡Y me ha dado qué pena esa viajera! 

César Vallejo