Muchas gracias

Sirve y me inclino 
ante tu palabra, luz de mi pensamiento. Abrirán 
las puertas, dejarán entender: los artistas, los 
intelectuales, siempre 
han sacudido el polvo de la realidad; descubrieron 
caminos, emancipaciones 
que no siempre lograron recorrer: era 
prematuro en algunos casos, en otros fue distinto 
? convengamos?, otras palabras son, bajar 
la corredera de la mira, buscar con el guión 
y dar justamente sobre algo que puede 
moverse; un bulto, 
un meneo a menos de cien metros 
de tu corazón vulnerable, también enemigo. 
 
La suerte ha dejado aquí de andar 
fallando: se encendió la luz y pudo verse el caos, /
las
flagrancias: esa mano 
allí, esta codicia; el miedo y otras mezquindades /
se pusieron
en evidencia y el amor 
no aparecía por ninguna parte. Recompuestos 
de la sorpresa, rendidos ante los hechos, nadie 
pudo negar que en este país, en este 
continente, nos estamos todos muriendo de /
vergüenza.
 
Aquí estoy perdiendo amigos, buscando 
viejos compañeros de armas, ganándome tardíamente 
la vida, queriendo respirar 
trozos de esperanzas, bocanadas de aliento; salir 
volando para no hacer agua, para 
ver toda la tierra y caer en sus brazos. 
 

Francisco Urondo