Vieja luna

Me protegen tus brazos del invierno. 
Bajo su amparo tierno 
Dejo pasar las horas en letargo 
Triste y largo. 
 
Siento que toda cosa me es amada, 
Que de la caridad estoy acompañada. 
Amo hasta el mal que hiere: 
¡Piedad para el que muere! 
 
Oh, vieja luna, descarnado mundo 
Que recorres el cielo en silencio profundo. 
¡Cuánto calor tiene el amado mío!... 
Luna, ¿no tienes frío? 

Alfonsina Storni