Peso ancestral

Tú me dijiste: no lloró mi padre;
tú me dijiste: no lloró mi abuelo;
no han llorado los hombres de mi raza,
eran de acero.
 
Así diciendo te brotó una lágrima
y me cayó en la boca, más veneno yo no he bebido /
nunca en otro vaso así pequeño.
 
Débil mujer, pobre mujer que entiende,
dolor de siglo conocí al beberlo.
Oh, el alma mía soportar no puede
todo su peso. 

Alfonsina Storni