Poemas Alusivos a la Madre
Estudio de mi madre
No hay vida sin canto, como no hay vida sin sol. /
Julio Fucik
Mi madre tenía la piel blanca y los ojos
castaños. Su vida fue corta y nada fácil.
Le gustaba vivir y soñar en cosas imposibles.
A veces se ponía una flor en los cabellos
y cantaba. La espuma del jabón corría en tanto
-olorosa, inocente-por sus manos.
Mi madre tenía los dedos finos, tiernos
y hábiles.
De sus manos salían flores, frutos y pájaros
de hilo.
Amaba loa belleza y vivió poco.
El sol brillaba sobre su frente de muchacha.
Tratado sobre los padres
Hablo con mi madre
y lo entiendo todo:
mi padre es una persona
muchas veces insoportable
y se hace muy difícil convivir con él.
Al rato hablo con mi padre
y lo entiendo todo:
mi madre es una persona
muchas veces insoportable
y se hace muy difícil convivir con ella.
La torre más alta
?«La torre, madre, más alta
es la torre de aquel pueblo,
la torre de aquella iglesia
hunde su cruz en el cielo.
»Dime, madre, ¿hay otra torre
más alta en el mundo entero?»
?«Esa torre sólo es alta,
hijo mío, en tu recuerdo».
Canción Ii
Mote
Irme quiero, madre,
a aquella galera,
con el marinero
a ser marinera
Voltas
Madre, si me fuere,
do quiera que yo,
no lo quiero yo,
que el Amor lo quiere.
Aquel niño fiero
hace que me muera
por un marinero
a ser marinera.
Él, que todo lo puede,
madre, no podrá,
pues el alma va,
que el cuerpo se quede.
con él, por quien muero
voy, porque no muero
voy, porque no muera:
que si es marinero,
seré marinera.
Es tirana ley
del niño señor
que por un amor
se deseche un rey.
Pues desta manera
quiero irme, quiero,
por un marinero
a ser marinera.
Decid, ondas, ¿cuándo
vistes vos doncella,
siendo tierna y bella
andar navegando?
Mas ¿qué no se espera
daquel niño fiero?
Vea yo quien quiero:
sea marinera.
Soneto
Están doblando a madre las campanas
y el corazón está sonando a llanto.
Un niño, en los senderos del espanto,
huye a unas faldas limpias y lejanas.
El pasado nos abre las ventanas
y penetran sus sombras con el canto.
Al niño de mi historia lo levanto
hasta la luz de todos los mañanas.
Están doblando a madre las palmeras
de mi ciudad. Y yo, en Madrid. Tan lejos
que se me perderán en el camino
todas estas palabras verdaderas.
Madre en el fondo azul de los espejos
de este hotel, donde el llanto es clandestino.
Heme Aquí Raíz...
Heme aquí raíz,
savia de impulsos ascendentes,
madre aún,
posible siempre,
anticipada gestación
de un porvenir intruso,
intrusa de un presente
que desestima
el valor de nacer
a sí mismo de nuevo.
Heme aquí clavando
mis ojos
de savia encarcelada
en los troncos vacíos de los árboles
muertos,
heme aquí creyendo,
queriendo creer
en la impostura de las ruinas,
en el candor del desastre,
el valor de lo opaco,
la calidez del humo en los rescoldos.
Heme aquí,
heme aquí,
he aquí que me atrevo
a creer en las ruinas.
¡Me atrevo a creer en las ruinas!
De "Conjuros" 2001
Villancico
Madre, lo que no queréis,
vos a mí no me lo deis.
Que bien veis que no es razón
que cative el coraçón
y que ponga mi afición
con quien vos aborrecéis.
Para vos buscáis amores
los más moços y mejores,
y a mí daisme los peores,
los más viejos que podéis.
Si queréis que bien os quiera
y havéis gana que no muera,
en cosa tan lastimera
vos a mí no me habléis.
Fin
Donde no hay contentamiento
siempre bive el pensamiento
lastimado de tormento,
como vos muy bien sabéis.
Destierro
Yo no soy de esta tierra.
Era ya extranjera en la distancia
del vientre de mi madre
y todo, de los pies a la alcoba me anunciaba
destierro.
Busqué de las palmeras
mi voz entre sus signos
y perforé de hachones
encendidos la amarga
región del azabache. Yo no sé
qué vuelo de planetas torcería
mi suerte.
Sobre el mudo desvío, sé que voy,
como víbora en celo, persiguiendo
el rastro de mi exilio.
No encontrará mi alma su reposo
hasta que en ti penetre
y me amanezca
y ría.
De No temerás, Torremozas, Madrid 1994
Canción
Aquí no hay
sino ver y desear;
aquí no veo
sino morir con deseo.
Madre, un caballero
que está en este corro
a cada vuelta
hacíame del ojo.
Yo, como era bonica,
teníaselo en poco.
Madre, un escudero
que estaba en esta baila
a cada vuelta
asíame de la manga.
Yo, como soy bonica,
teníaselo en nada.
Ladrones
Una vez regresado a tu madre
¿sentirás todavía
sobre los labios
los besos que te he dado como un ladrón?
¡Ah, ladrones los dos!
¿No estaba oscuro en el prado?
¿No robábamos a los chopos
la sombra en tu bolsa?
Los conejos se han quedado
sin hierba esta tarde,
y tus labios robados
besan la primera estrella...
De "La mejor juventud" 1941-1953
Versión de Delfina Muschietti
La Madre
"Estos días azules y este sol de la infancia".
Antonio Machado
Cuando murió la madre lo supo de una forma distinta,
poco clara quizás.
De herencia le dejó un álbum de serpientes,
una cómoda antigua con cristal de bohemia,
un cuadro con jardines y una calle de plomo.
No lloró casi nada,
?o mucho, poco importa eso ahora?
Pero hoy, al recordarla detrás de los cristales
de esa ciudad sin niños,
le ha venido a la pena la imagen de su cuerpo,
una ventana, la isla de colores,
el muelle de granito con sus prismas dorados,
la casa, los anones, el mar, las plataneras,
oscuros paraísos cubiertos de sal fina
y una muchacha absurda de mirtos al alféizar
viendo morirse el agua
por detrás de la línea que llaman horizonte.
(La madre le contaba que le gustaba verse,
agridulce y romántica,
mirar aquellos barcos hacerse diminutos
y quedar engullidos por azules praderas.)
1992
El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio.
Madre Teresa De CalcutaNuestra tarea consiste en animar a cristianos y no cristianos a realizar obras de amor. y cada obra de amor, hecha de todo corazón, acerca a las personas a dios.
Madre Teresa de CalcutaNuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él.
Madre Teresa de CalcutaA veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara una gota.
Madre Teresa de CalcutaPara hacer que una lámpara esté siempre encendida, debemos no dejar de ponerle aceite.
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Madre Teresa De CalcutaPara que el amor sea verdadero, nos debe costar. Nos debe doler. Nos debe vaciar de nosotros mismos.
Madre Teresa De CalcutaYa no canto, madre, y si canto yo, muy tristes endechas mis canciones son; porque el que se fue, con lo que llevó, se dejó el silencio, y llevó la voz.
Luis de GóngoraMi sangre y mis orígenes son albaneses, pero soy de ciudadanía india. Soy monja católica. Por profesión, pertenezco al mundo entero. Por corazón, pertenezco por completo al Corazón de Jesús.
Madre Teresa de Calcuta