Poemas de Rabindranath Tagore
Juguetes
¡Qué feliz eres, niño, sentado en el polvo,
divirtiéndote toda la mañana con una ramita rota!
Sonrío al verte jugar con este trocito de madera.
Estoy ocupado haciendo cuentas,
y me paso horas y horas sumando cifras.
Tal vez me miras con el rabillo del ojo y piensas:
«¡Qué necesidad perder la tarde con un juego como ese!»
Niño, los bastones y las tortas de barro
yano me divierten; he olvidado tu arte.
Persigo entretenimientos costosos
y amontono oro y plata.
Tú juegas con el corazón alegre con todo cuanto encuentras.
Yo dedico mis fuerzas y mi tiempo
a la conquista de cosas que nunca podré obtener.
En mi frágil esquife pretendo cruzar el mar de la ambición,
y llego a olvidar que también mi trabajo es sólo un juego.
Soñé Que Estaba Ella Sentada A Mi Cabecera...
Soñé que estaba ella sentada a mi cabecera,
y alborotaba tiernamente mi cabello con sus dedos,
suscitando la melodía de su contacto.
La miré a la cara, luchando con mis lágrimas,
hasta que la angustia de las palabras no dichas
quebró mi sueño como una burbuja.
Me incorporé. La Vía Láctea se veía arder por mi ventana,
como un mundo de silencio inflamado.
Y me pregunté si en aquel momento estaría ella soñando
un sueño que viniera, bien con el mío.
Me Parece Amor Mío...
Me parece, amor mío, que antes de rayar el día de la vida
tú estabas en pie bajo una cascada de felices sueños,
llenando con su líquida turbulencia tu sangre.
O, tal vez, tu senda iba por el jardín de los dioses,
y la alegre multitud de los jazmines, los lirios y las adelfas
caía en tus brazos a montones y, entrándose en tu corazón,
se hacía algarada allí.
Tu risa es una canción, cuyas palabras se ahogan
en el gritar de las melodías; un rapto del olor de unas flores
no vistas; es como la luz de la luna que rompiera a través
de la ventana de tus labios, cuando la luna está escondiéndose
en tu corazón. No quiero más razones; olvido el motivo.
Solo sé que tu risa es el tumulto de la vida en rebelión.
La verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido.
Rabindranath TagoreLlevo dentro de mí mismo un peso agobiante: el peso de las riquezas que no he dado a los demás.
Rabindranath TagoreLa patria no es la tierra. sin embargo, los hombres que la tierra nutre son la patria.
Rabindranath TagoreCada criatura, al nacer, nos trae el mensaje de que Dios todavía no pierde la esperanza en los hombres.
Rabindranath TagoreSi lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas.
Rabindranath TagoreComo un mar, alrededor de la soleada isla de la vida, la muerte canta noche y día su canción sin fin.
Rabindranath TagoreEl amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. no es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.
Rabindranath TagoreUn entendimiento todo lógica es como un cuchillo de hoja sola, que hiera la mano de su dueño.
Rabindranath TagoreSi por la noche lloras porque no ves el Sol, las lágrimas te impedirán ver las estrellas.
Rabindranath Tagore¡He perdido mi gotita de rocío!, dice la flor al cielo del amanecer, que ha perdido todas sus estrellas.
Rabindranath TagoreSobre las olas de la vida, en el vocerío del viento y del agua, el pensamiento del poeta está siempre flotando y bailando.
Rabindranath TagoreConvertid un árbol en leña y podrá arder para vosotros; pero ya no producirá flores ni frutos.
Rabindranath TagoreLa verdad levanta tormentas contra sí que desparraman su semilla a los cuatro vientos.
Rabindranath TagoreNo hay más que una historia: La historia del hombre. Todas las historias nacionales no son más que capítulos de la mayor.
Rabindranath TagoreDormía..., dormía y soñaba que la vida no era más que alegría. Me desperté y vi que la vida no era más que servir... y el servir era alegría.
Rabindranath TagoreA veces nos dirigimos a dios mendigando un poco de alegría y otras veces le brindamos nuestra propia alegría. En tales momentos nos hallamos más cerca de Él, porque no es nuestra necesidad, sino nuestra alegría lo que hacía él nos empuja.
Rabindranath TagoreAgradezco no ser una de las ruedas del poder, sino una de las criaturas que son aplastadas por ellas.
Rabindranath Tagore