Poesias de Hugo Padeletti
Luz negra
El corazón sangriento
del Abismo,
el Ojo que decide los destinos
esclavos,
se ha labrado su templo hacia lo hondo
del fondo de la luz.
Está sentado
para siempre en el trono
de sí mismo,
cuyo recinto regio, emancipado
de todo servilismo,
es siempre, siempre, siempre el mismo Abismo
de luz negra.
Misión
Hay sedimentos de sequía
en el fondo del cauce.
En el pasto su propio
secar
y brotar.
Reposo, novilunio.
Me llego hasta las ramas abiertas
porque tiemblo y vacilo.
Las ramas tienen su actitud cada una.
Los álamos obstinan
la misión de lo magro.
Goza en los trigos
el barbecho
su maternidad sombría.
Sube y me reconforta
- proyección de la savia -
algo que viene de antes
de la tierra
y vuelvo de los campos
tenso
de gestaciones.
Reverdezco así tras de la entrega,
de la higuera repito el milagro
y, diciendo,
me cumplo.
Danza del derviche
El salto de la rana
entre los yuyos de la zanja,
el sol de la mañana
sobre los granos de la espiga,
la sombra del hinojo
sobre el musgo de la tapia,
el blanco de la escarcha
sobre el verde de la ortiga;
la ruta de la hormiga
en el desierto de las lajas,
el silbo de las cañas
tras los muros del baldío,
la espina de la rosa
en la lisura de la rama,
la danza del derviche
en una gota de rocío.