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Resultados 161 - 180 de aproximadamente 1956 de versosRetrato de joven
Pintad un hombre joven... con palabras leales
y puras, con palabras de ensueño y de emoción:
que haya en la estrofa el ritmo de los golpes /
cordiales
y en la rima el encanto móvil de la ilusión.
Destacad su figura, neta, contra el azul
del cielo, en la mañana florida, sonreída:
que el sol la bañe al sesgo y la deje bruñida,
que destelle en los ojos una luz encendida,
que haga temblar las carnes un ansia contenida
y que el torso, y la frente, y los brazos /
nervudos,
y el cándido mirar, y la ciega esperanza,
compendien el radiante misterio de la vida....
Historia de mi muerte
Soñé la muerte y era muy sencillo,
una hebra de seda me envolvía,
y a cada beso tuyo,
con una vuelta menos me ceñía.
Y cada beso tuyo,
era un día;
y el tiempo que mediaba entre dos besos
una noche: la muerte es muy sencilla.
Y poco a poco fue desenvolviéndose
la hebra fatal. Ya no la retenía
sino por solo un cabo entre los dedos?
Cuando de pronto te pusiste fría
y ya no me besaste
y solté el cabo, y se me fue la vida.
Cadáver exquisito (*)
Buenos Aires, beso. Buenos Aires, ala. Buenos /
Aires, luz. Buenos Aires, aire.
puerto oculto en el aullido de la noche
estamos todos, incluso los pobres e ignorantes
miro la ventana entreabierta. ahí estoy
y la isla se oculta bajo mis pies
guau...ª
estar entre palabras, vivir entre poesía
quiza han florecido los abedules
y sé que no es el lugar como sé la necesidad del /
agua
y de un taxi ya pero ya
apuntalar en punto imaginario
último día del mundo
águilas cansadas, descansamos siempre
el camino de regreso estaba sembrado de nueces
y el agua que bajaba por la acequia llevaba tu /
nombre
y unas ramas deshechas que parecían astillas de tu /
amor
y están los que ahora dicen que la miel es dulce
porque no saben lo que es verdaderamente ser dulce
y flotar en palabras sobre los edificios y las /
gentes, desprejuiciado y feliz
y fueron las veredas, las flores, las aceitunas, /
los barrenderos que llorando
suplicaron
no palabras suplicaron no más ,no más ,no más
el espacio virtual, el poema ambiguo.¿Qué dices /
cuando me dices que me amas?
la palabra es efímera
domésticos buenos aires ¿es tu amor un aire bueno?
como el amor del colibrí en roja noche
esta ciudad que ocupa mi súplica
que en muchas paredes tiene escrito: MACRI VAGO
más allá de los graffitis entre laberintos y /
zorzales, la poesía
una brazada de nomeolvides, un arcoiris, y el /
fulgor de un rubí nos darán más
sol en la jornada.
(*) Cadáver exquisito realizado por los poetas en /
el marco del IV Festival Internacional de Poesía en la 35º Feria del Libro.
Están Cantando Adentro
Están cantando adentro;
hay cantares ahora en esta casa.
Entonces, fue verdad. Tengo la llave,
pero toco en la puerta
como cuando era el nadie que llegaba:
el sin cara y en busca,
el recién despertado, el todavía
dormido a medias, estirándose
en rodillas torpes levantado.
La enmascarada esconde sus cabellos
con diadema florida,
su boca instrumental oculta
con labios lentos; enjaulados
vuelan los pájaros de la mirada.
Es hora, pues, de fiesta;
de aceptar que son breves las raíces
bajo la tierra del encuentro,
y, como en cartas familiares,
las felices noticias, los retratos
últimos, la promesa
del no tangible abrazo al despedirse.
Todo venía de camino, y viene
y desata la almendra en que se anudan
el rumbo del aroma y el del trigo
y el vino y el carbón enllamarado.
Y hay cantares aquí, y he merecido
tomar mi parte en el cantar.
Amigos,
¿qué podemos perder con alegrarnos?
Lengua de agujas, y costumbre
de espinas soportamos, y cilicios.
Si estamos de pasada,
si nada más nos saludamos,
si habré de irme aunque no quiero.
Mi lámpara casual para escogerme
yo mismo, se me dio; con la esperanza
fugaz, y el calentado aceite
del cerco de esta noche en donde invento
mi jerarquía diurna de palabras.
Me aconsejo, me advierto, me amenazo;
soy pues, aquí, yo mismo.
Y otro será el que salga, y no me importa,
por el zaguán de madrugada,
y cogerá los cantos que sembramos.
Ni Tiro, Ni Veneno, Ni Navaja...
La esperanza me desespera;
desesperada espero todavía,
de una noche yo no puedo hacer un día
disfrazar la manzana en una pera.
Lo difícil me atrae, es mi bandera,
lucho a golpes de amor por una espina
-la rosa no interesa-, la divina
adivina primavera.
Ni tiro, ni veneno, ni navaja,
teniendo que tener un amor vivo
del cielo no me baja la mortaja.
El destino me gana con destreza,
yo espero a la final ir de cabeza
mientras lo fácil se ahoga en la tinaja.
La vida es un maldito sube y baja,
un baja y sube que desentrenas paces,
y sólo lo haces bien si el amor haces
-sin amor es peor que estar en caja-.
La persona elegida se te raja
a hacer feliz tu vida y no te deja,
se goza y extasía con tu queja
y viga es hoy su paja.
En vista de lo visto me desvisto,
me desnudo a mí misma y me mantengo,
me encanta este tener lo que no tengo
-yo no tengo la culpa, Dios existe-,
debe ser que lo quiere que yo quiera
hacer lo que a un humano se resiste,
debe ser que la goza en mi despiste,
debe ser qué me tiende una escalera.
Tiempo de Ternura
Como la playa en soledad, más pura
luce su desnudez, y como el pájaro
más melodioso vuela si más solo,
así este paraíso de ternura
no pide verso para ser cantado.
Su alentar, en su mundo de penumbra
-tibio interior en soledad amante-
deja su llama, y extasiado sueña
su luz, su vuelo entre caricias quietas.
Aquí halla el alma su razón de vida,
su lentísimo éxtasis la carne,
y el incorpóreo tacto besa mudo
la rosa inmóvil de la piel tranquila.
Ignorada ternura. A los amantes
hace más puros, casi transparentes.
¿Son el sueño de un Dios? Son melodía
callada del amor. Son quieta lumbre.
Ama Aprisa
Mientras ufana la risa
de tus labios no se aleje,
si quieres que te aconseje
¡ama aprisa!
Con raudo mariposeo
se va de esta a aquella flor
en las alas del deseo,
libando el licor hibleo del amor.
¡Seres y cosas felices
jamás tuvieron raíces!
Se ven marchitas las rosas
y mustias las margaritas...
¡Pero no se ven marchitas
ni alondras ni mariposas!
Con gentileza y donaire
se paran en donde quieren,
y cuando al cabo se mueren
su libre tumba es el aire.
Ama a cuantas
te quieran también amar,
porque siendo tantas, tantas
¡no las podrás recordar!
¡Ama al velo
que solo las almas malas
están prendidas al suelo.
¡Todo lo que sube al cielo
tiene alas!
Hay, aquí; mañana, allá;
sin locura ni pasión
como quien de paso va
y seguro de que está
en casa su corazón.
Haz la amorosa comedia
o la comedia divina...
¡Mas córtala si declina
en tragedia!
¡Todo en risa, todo en risa!
¡Todo entre galán y dama!
Sin amar a todas, ama...
pero aprisa, muy aprisa.
Que así, yendo sin cesar
de esta flor a aquella flor,
cuando te quiera buscar
no te encontrará el dolor.
Mas ¡ay! que en esta infinita
mudanza eterna del alma
todo nuestro ser agita
sed insaciable de calma.
Sé para el amor travieso
en labios de hermosas locas,
y allí conoce las bocas...
¡pero no conoce el beso!
En las breñas del camino
se queda el alma cansada,
como túnica de lino
por las zarzas desgarrada.
Noche helada
cae al campo solitario,
como las noches del polo,
y envuelto en ese sudario
queda el espíritu solo.
Quiso Dios
que abran las almas el vuelo;
más solo llegan al cielo
las que van de dos en dos.
Las otras vagan errantes,
en el espacio perdidas...
Pero, muertos o inconstantes,
ya no vendrán los amantes
de esas blancas prometidas.
Busca, busca a la mujer
que da paz al pecho herido,
y en llegándola a tener,
forma un nido.
¡Los pájaros son muy sabios!
Huye la risa de prisa,
y cuando se va la risa
¡qué secos quedan los labios!
No vuelan las ilusiones
ni ostentan sus ricas galas
sino teniendo par alas
dos alas de corazones.
Haz pues lo que te aconsejo;
como la hermosa un espejo,
así el alma busca ansiosa
otra alma tierna y amada,
y solo se mira hermosa
si en ella está retratada.
Intranquilo cazador
que marchas entre las flores,
sabe que huyen los amores
y que es eterno el amor.
Y mientras para él no existe,
pierde el mirto su follaje
y aparece enfermo y triste;
mas ya verás cuál se viste
en mayo, con rojo encaje.
Impacientes las palomas
vuelan por valles y lomas
de libres hacienda alarde,
con caprichoso volar,
pera cuando cae la tarde,
regresan al palomar.
El Destello
Aunque el cielo no tenga ni una estrella
y en la tierra no quede casi nada,
si un destello fugaz queda de aquella
que fue maravillosa llamarada,
me bastará el fervor con que destella,
a pesar de su luz medio apagada,
para encontrar la suspirada huella
que conduce a la vida suspirada.
Guiado por la luz que inmortaliza,
desandaré mi noche y mi ceniza
por el camino que una vez perdí,
hasta volver a ser, en este mundo
devuelto al corazón en un segundo,
el fuego que soñé, la luz que fui.
XI
El límite siempre culpó al límite
de que la vida
estuviera de algún lado.
Definiendo El Amor Y Sus Contrariedades
Borrasca disfrazada en la bonanza,
engañoso deleite de un sentido,
dulzura amarga, daño apetecido,
alterada quietud, vana esperanza.
Desapacible paz, desconfianza,
desazonado gozo, mal sufrido,
esclava libertad, triunfo abatido,
simulada traición, fácil mudanza.
Perenne manantial de sentimientos;
efímera aprehensión que experimenta
dolorosas delicias y escarmientos.
Azarosa fortuna; cruel, violenta
zozobra; sinsabor, desabrimientos,
risa en la playa y en el mar tormenta.
Con Mi Soledad A Solas
Amorosamente mi soledad desnuda
me cubre
como sábana de tierna sombra tibia.
Confundidos somos el orbe
donde la palabra impronunciada
construye el diálogo
que el pensamiento escucha.
Su compañía es el regazo
de un amor a oscuras
que, sobre mi piel esperanzada,
inventa la resurrección de los recuerdos.
Junto a sus ojos abro mi conciencia
y leemos los biográficos pasos
que caminan hacia atrás de nuestra historia:
fuegos fatuos, diseños, rostros, ecos,
en inquemante desfile momentáneo
que brota de los olvidos insepultos.
Estoy solo,
con mi soledad a solas,
amoldado a ella
como el vino a los muros de la copa,
y viviendo la íntima galaxia
parpadeante,
de una conversación en las tinieblas.
Dichoso fui
Un ave aquí de todos conocida
cantaba el otro día en el jardín
, y en su cantar decía, suspirando:
?..¡Dichoso fui!?
Turbóse mi alma al escuchar el centro,
honda tristeza a mi pesar sentí.
¡Ay!, no poder decir como aquel ave:
?...¡Dichoso fui!?
Transparencias
Hice bien en herirte,
mujer desconocida.
Al abrazarte luego
de distinta manera,
¡qué verdadero amor,
el único, sentimos!
Como el mueble y la tela, tu desnudo
ya no tenía imponencia bajo el aire,
bajo el alma, bajo nuestras almas.
Nosotros ya no entendíamos de aquello.
Era el suelo de un ámbito
celeste, imponderable.
Éramos transparencias
altísimas, calientes.
Mis Ojos Muy Abiertos Para Verte
Mis ojos muy abiertos para verte,
mis oídos atentos para oírte,
mis ásperas mejillas para herirte,
mis brazos para alzarte y sostenerte.
Mis dientes duros, no para morderte,
sino para rozarte y sonreírte,
mis largas piernas para perseguirte,
y mi gran corazón para quererte.
Mi corazón que hace sonar las horas,
con un compás que el tuyo ya conoce,
con un latir de luz de sol y luna.
Silencio y campanadas vibradoras,
desde la una, amor, hasta las doce,
desde las doce, amor, hasta la una.
Aviso a los navegantes
No pondré un cerrojo en mi puerta,
pero habrá una puerta.
No comeré del mismo plato.
No saldré a caminar de noche
por más devastadora y hermosa que sea
la noche de junio al lado tuyo
cuando en mi corazón aún sea de día
y una pequeña llama
arda en la íntima cocina: apacible.
No caminaré sobre el agua
No buscaré desconsolado, a cualquier hora
un parque de diversiones.
Cuando la primera insidia llegue
o el deseo surja como un abejorro punzante
no los cubriré.
Como no hay salvación posible
ni castigo compensatorio
no voy a pedirte que me escuches ni me deslumbres
con el chasquido de tu látigo
Que seas justo o bello, o que no lo seas
correrá por tu cuenta.
A cada cual su alvéolo, su santuario y su ración /
de escoria.
Que en nombre del amor no te calme
ni me perdone ni te justifique.
Que llegada la hora del descanso, descanse
No me ataree en la secreta construcción de un /
puente
pavoroso o magnífico.
Ningún efecto, ninguna causa
será completamente tuya ni de nadie: no serás /
responsable.
A cada cual su monstruo ¿no es suficiente?
No me llames por teléfono para que lo vigile
por favor esta noche, cambie su agua o le dé de /
comer.
No soy una excepción, y voy hacia lo mismo
como todo el mundo.
No te olvides de mí, pero sobre todo no te /
acuerdes
únicamente cuando las cosas andan mal.
Mi sabiduría no es tan sabia ni tan tonta:
empieza con mi corazón y por él se termina.
Llegado el momento, no pagues mi excarcelación.
Sea o no inocente, no me impidas
la retórica del mal. (No es tan difícil.)
El mundo, es cierto, y las cosas que hay en el /
cielo
se han modificado con tu presencia,
pero no me quieras engañar. No me digas:
La soledad, a partir de ahora, ya no será una /
preocupación.
Aunque pueda, yo no quiero perder
ese vértigo, el fondo sobre el cual bulle una copa
a veces sumamente amarga y a veces... dulce.
Que yo no diga
--y si lo digo no me escuches: No soy nadie sin /
ti.
Y si soy nadie fatalmente, que yo comprenda
que sólo ha sido por mí mismo.
El Barco
Es una ida y vuelta permanente
tirar todo por la borda y empezar de nuevo
Es pisar el fondo para saltar hacia otro costado
pero tu rumbo ya está marcado y se inclina /
nuevamente hacia allá
creando las mismas cosas que acabás de arrojar
y cuando están en tus manos
te das cuenta que es todo lo mismo
atrapado entre el mar buscando la montaña que no /
se vislumbra
pero está
es simplemente empezar todo de nuevo
una y otra vez.
Ah, que tú escapes
Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no quieras creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella /
enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más /
finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos /
evaporados
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía /
acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir
Fanal
Roja dulzura, flor de miel y fuego,
sapiencia al rojo-blanco de tu boca;
lámpara alimentada con la loca
combustión de mi sangre y de tu ruego.
Fulva ensenada a cuyo fondo ciego
se lanza nuestro ser desde la roca
del sueño trunco... porque en vano invoca
piedad celeste o terrenal sosiego.
Cuando en la sombra pasional tu blanco
desnudo cuerpo fosforezca al roce
de mi beso -cantárida en tu flanco-
darás, ardida del fragor nocturno,
a la pradera lívida del goce
tu fulgor de maléfico Saturno.
He construido un jardín...
He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola /
compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.
Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.
Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.
Cancioncilla 2
Tú coronas mis quince lustros
con el cíngulo de tus brazos,
con el cíngulo de tus muslos,
con el perfume de tus labios,
con el éxtasis de tu júbilo
-cabrilleante por los lagos
auriendrinos, hondos carbundos-.
Con la tersura de tus manos,
con el ardor de tu combusto
tesoro en flor, que orna melado
toisón en rizos: el refugio
fragante, que al híspido fauno
tú le donas, -intercolumnio-:
oasis tibio entre alabastros.
Tú coronas mis quince lustros
con el hechizo de tus labios;
con el cíngulo de tus muslos,
con el cíngulo de tus brazos,
con tus fulgentes ojos rútilos,
con tus besos trémulos, ávidos,
-ora lustrales, ora lúbricos...-
Con la tersura de tus manos,
con tu voz rauca en el susurro,
con tus ímpetus inexhaustos,
con tus anhelos sitibundos
que el corazón hinchente: heraldos
de los mis goces y los tuyos,
-nuestra embriaguez y nuestro gaudio-.
Con el cíngulo de tus muslos,
con el cíngulo de tus brazos,
con el prodigio intercolumnio
con el regusto de tus labios...
Tú coronas mis quince lustros
con el brillo de tus ojazos,
-gémulas de móvil mercurio-.
Con tu voz grave, con tu osado
corazón fiero, con tu iluso
férvido ensueño, con tu claro
zahareño espíritu agudo.
Con el oreo de tu cálido
sexual exhálito y efluvio,
y prístino efluvio y exhálito.
con tu severo rictus duro,
con tu sonrisa en sobresalto,
con tu silencio o tu murmurio,
-tu pasional mezzo-soprano
que se asordina en el connubio...-
Con el cíngulo de tus brazos,
con el cíngulo de tus muslos...
con la caricia de tus manos,
con el éxtasis de tu júbilo,
con el éxtasis de mi gaudio,
con nuestros éxtasis en uno,
con el embrujo de tus labios,
coronaste mis quince lustros
y continúas coronándolos...