Colección de elpensador
El alma en su mirar se transparenta, mirar sereno, vívido y ardiente, y su robusta máquina alimenta la eterna llama que en el pecho siente.
José De EsproncedaNo todo consiste en firmar libros y fotos publicitarias. Si quieres ser famoso, tienes que estar dispuesto a trabajar duro.
Joanne Kathleen RowlingLas palabras no tienen absolutamente ninguna posibilidad de expresar nada. En cuanto empezamos a verter nuestros pensamientos en palabras y frases todo se va al traste.
Marcel DuchampUn cementerio es una gran botica fracasada.
Ramón Gómez De La SernaSomos como escultores, constantemente tallando en los demás imágenes que anhelamos, necesitamos o deseamos, a menudo en contra de la realidad, contra su beneficio, y siempre, al final, un desengaño, porque no se ajusta a ellos.
Anais NinPalabra de Diosa
I
Mi delicada flor se abre.
Tu luz penetra:
Gozo.
II
Soy la aguja,
tú el hilo:
Borda.
III
Éste es mi cuerpo.
Éste
el río de mi sangre.
Te envuelvo en él, sumerges
tu propio río oculto.
Naces de nuevo,
sales hacia el mundo.
En mí
crece la dicha.
IV
Todo sale de mí.
Doy a luz a este mundo
y cada día mi vientre
pare de nuevo al Universo.
En mí la vida tiene
cauce y manantial.
Todo hasta mí regresa.
Todo vuelve
al descanso final entre mis huesos.
Y sin embargo,
desafío a la muerte cada día.
El mundo enttero cabe en mi vagina.
Todo penetra en mi ser, todo fecunda
mi cuerpo.
Yo soy la tierra,
la materia, la luz,
soy la energía.
Estoy en cada uno de tus nervios,
debajo de tu lengua
y en tus dedos.
En todo lo que fluye de tus manos.
Soy la piel y el polvo de tus pasos.
Tu mirada.
No te podrás librar de mí:
Yo soy tu sombra.
La otra que te mira en el espejo.
Tu próxima enemiga.
Tu amante más oscura.
Soy tu hija, tu madre, los latidos
de la sangre meciéndote la vida.
Soy plenitud, vacío.
silencio, voz y eco.
Soy el significado que te llena,
palabra.
Sonido que te eleva
y consagra.
Soy tuya, soy ajena, soy de nadie:
Tu propia imagen soy,
tu propia esencia.
Mírame bien,
reconóceme:
soy tú mismo.
V
De ti vengo:
Gota en el mar.
Tu semilla llevaba
implícitas
mi raíz y mi flor.
De mi vienes:
soy el mar en que nadas,
pez indómito.
Hoy que al fin
navegas por mis venas
soy fruta henchida,
manantial, cauce, estero
donde la vida fluye
su viaje interminable.
Ven,
naufraga conmigo
una,
y otra,
y otra vez,
hasta anegar al mundo.
VI
Los vocablos se encuentran
y se besan:
nace el sentido,
la poesía sonríe.
Tus labios y los míos
se encuentran,
dialogan:
la dicha llaga
cuerpo y alma.
Esta palabra alada, ahora,
¿te besa?
VII
Cada vez que camino,
mis caderas mecen
la cuna del mundo.
VIII
Nueve lunas
tejiéndote en mi vientre.
Y tú toda la vida
queriendo regresar.
IX
Esta palabra soy: Contiene
todo mi ser.
Plena y colmada
rebosante de mí,
me derrama en tu boca.
Cuando dices mi nombre
te beso en cada sílaba, tus labios
besan mi carne, me recorren,
penetran en mi oído, me poseen.
Toda soy
una extensión quemada por tu voz.
X
Tu imagen
tu reflejo
tu sombra:
El reverso de ti: moneda,
palabra.
La tierra que va
debajo de tus pasos.
El aire que respiras
y te besa
por dentro y por fuera.
El agua que te moja,
te rodea,
penetras,
te bebe.
Si yo muero,
tú mueres.
Si tú mueres,
yo muero.
¿Cómo pretendes sobrevivir
cada vez que me matas?
Sin mí no hay vida.
Y si a pesar de todo sobrevives,
pobre de ti.
Huérfano definitivo.
Palabra sin sentido.
Eco sin voz.
Ausencia sin olvido.
Silencio sin sonido.
Órbita ciega.
Fuego sin luz.
Noche sin término.
Tiempo inexorable
exilio sin otro objeto que la muerte.
Sin mí no hay salvación.
XI
El deseo tiene garfios de hierro,
dedos de mar
raíces.
Con ellos se aferra a la carne
como el árbol al borde del abismo.
En él la vida afirma
su inquebrantable voluntad
de no cesar.
Sigue lloviendo, entonces,
incontenible
como el huracán más olvidado
como la tormenta más ciega
que habita
en el fondo de la gota de rocío.
Sigue lloviendo, amor,
sin pausa,
hasta que entienda el mundo.
XII
Redondo es este anillo.
Redonda mi cintura
rebosante mi vida.
Redonda la órbita que tejo en el camino.
Redondo
el Universo que te contiene
y pueblas.
Ven, planeta.
Por una vez, conviértete en satélite dichoso.
Ven, por fin:
Gira conmigo
hasta la dicha.
Es preciso hacer la inversión personal en el presente, para así prepararse para el futuro. Inversión personal en educación, inversión personal en disciplina, inversión personal en descubrimiento, inversión personal en ser buen padre de familia.
Jim RohnSi os parece que andando no llegáis a la libertad, corred entonces.
Práxedis Gilberto GuerreroEl mayor logro de la razón es el descubrimiento de las ventajas de la cooperación social, y su corolario, la división del trabajo.
Ludwig von MisesCuando Mi Hora Sea Llegada
Yo que he visto
tanto dolor
y odio
del hombre contra el hombre,
por ideas profundas
o por simples palabras.
Yo que he visto los cuerpos
en las sombras
acechando las sombras de otros cuerpos
para matar el sueño.
Yo que he visto los rostros retorcidos,
sin que la muerte dulce
borre el odio en los ojos,
en los puños cerrados
y en los dientes fríos.
Yo te pido, Señor!
Dios armonioso
del perdón fecundo,
que cuando mi hora sea llegada
no haya rencor en mi alma.
Y que la muerte suave
ponga en mis ojos la apacible luz
de un manso atardecer
entre violetas:
Y que una espiga de oro,
bajo el azul del cielo,
marque el silencio de la hora excelsa,
lenta y santamente,
y no haya nada brusco
en torno mío
-odio ni temor-
cuando mi hora sea llegada.
No era la realidad de un hombre, sino la realidad del amor la que aparecía posible y esplendorosa ante sus ojos...
Jacinto Octavio PicónNada revela tan a las claras el carácter de los hombres como aquello que encuentran ridículo.
Johann Wolfgang Von GoetheMe es imposible vivir en París a causa de la indefinible angustia que en esta ciudad se apodera de mí.
Guy De MaupassantEl ejercicio de la dominación material apareja inevitablemente, para el mismo que la practica, una esclavitud más o menos acentuada.
Herbert SpencerEste hombre es un ser humano lo mismo que yo: tiene tantos motivos para tener miedo de mí, como yo para tener miedo de él.
Herman MelvilleEvocación
En dónde estarás ahora, dulce amigo,
qué luz desatará de ti mi sombra,
qué boca lapidará lo que antes fuimos,
qué piel me exilará
de tu memoria.
En dónde estarás ahora, mientras bebe
su postrer arrebol un viejo cuervo
y cae la plomada del silencio
señalando al rencor
su dura lágrima.
En dónde ya sin mí, sin nuestro tiempo,
nuestro pacto de amor tras la batalla,
en dónde y hacia dónde tu deseo
y su terco llamear
en cada encuentro.
En dónde la respuesta mientras sumo
otra piel, otro vino y la certeza
de no poder ser ya por haber sido.
¡Terca es la pena
y es vano el simulacro!
¡Cuantos pretextos fabrica el miedo!
Doménico Cieri EstradaUn régimen monetario aislaría la política monetaria del poder arbitrario de un pequeño grupo de hombres no sujetos al control de los electores, y de las presiones a corto plazo de la política partidista.
Milton FriedmanPara Olga
Niña de greyes delicadamente doradas,
niña obsesión de la cigüeña virgen
con mechones de plumas de damasco
que salpicaban muerte,
de la cigüeña loca con alones
de estricnina dorada
que viajaba dejándote un corpóreo perfume,
un pulcro olor a lilas, ya dorados y rudos sueños.
Niña que obedeció al autillo apóstol
y a la mirada turbia de los ojos reales,
con pueriles dibujos de Selene y demás.
Niña de inexistente concierto,
niña de crueles sonatinas y malévolos libros de Tom Wolfe,
o de encajes de brujas para vendar las llagas de los corzos
heridos,
de ciervos vulnerados asomados en los oteros místicos,
en los sitios así.
Niña pluscuamperfecta, niña que nunca fuimos,
dilo ahora,
dilo ahora tú, ahora que es tan tarde,
pronuncia el torvo adagio,
pronúnciame la lágrima,
la silueta morada de la yegua,
la del potro que se tendió a tus pies despertando la espuma.
Declama abandonada las palabras de antaño,
sombra de Juan Ramón: Soledad, te soy fiel.
Declama desdeñosa las palabras de antaño,
pero no aquella estrofa cortesana,
no hables de reinas blancas como un lirio,
nieves y Juana ardiendo,
y la melancolía entretejida
del querido Villon,
sino los verbos claros donde poder beber el líquido más triste,
jarros de mar y alivio, ahora que ya es tarde,
alza párvula voz y eco albacea y canta:
Dile a la vida que la recuerdo,
que la recuerdo.
Definitivamente se extravía en un bosque naciente esta muerte
pequeña,
el brote del cometa detenido,
esto que nadie salva,
joven volcán de huesos y ráfaga novicia
hecha de pájaro y de párpado y de ola pensante
que ningún libro estela,
ningún libro estofado de oro solar de Italia,
ningún libro de lava
viene a sellar por mí.
Y así la muerte tantas veces escrita
se me vuelve radiante,
y puedo hablar
del deseo y del lacre rubio y ciego en los faros,
del cadáver quimera de la tripulación.
Y así la muerte
se convierte en historia
de aquella niña muda que se ahorcó
con las cuerdas boreales del arpa
porque tenía en la lengua un veneno nupcial.
Definitivamente me extravío acunando camadas de raros
epitafios,
niña de grey dorada,
diré a la vida que la recuerdas,
diré a la muerte que la recuerdas,
que recuerdas sus líneas conjurando tu sombra,
que recuerdas sus hábitos y su carácter solo,
su laurel ácido, su profunda zarza, su descarado error y sus
hordas dolidas,
mientras gatos efesios van llorando a mis pies,
mientras gatas perdidas plateadas
van cuajando su alcurnia en ciprés genealógico y en álamo,
diré a la vida que te recuerde,
que me recuerde,
ahora,
cuando me alzo con cuerdas capilares y bucles
hasta el desastre de mi cabeza,
hasta el desastre de mis veinte años,
hasta el desastre, luz quebrantahuesos.
"De una niña de provincias que se vino a vivir en un Chagall"1980
Un problema es una oportunidad para que hagas tu mejor esfuerzo.
Duke Ellington